El Gobierno nacional modificó las restricciones que pesaban sobre el abastecimiento de combustibles fósiles a las plantas térmicas de generación eléctrica, según reportó 360 Radio. El objetivo declarado es evitar cuellos de botella logísticos en la cadena de suministro mientras se avecina un escenario de caudales bajos asociado al fenómeno de El Niño.
En condiciones normales, las hidroeléctricas aportan el grueso de la electricidad que consume Colombia. Cuando se presentan sequías prolongadas, como las que suelen acompañar a El Niño, los embalses pierden nivel y la producción hidroeléctrica cae, lo que obliga a encender plantas térmicas que funcionan con gas natural, diésel o carbón para mantener la oferta de energía.
Las térmicas, sin embargo, requieren un flujo constante y suficiente de combustible. Si las reglas de despacho o de logística limitan ese flujo, las plantas no alcanzan a operar a plena capacidad justo cuando más se las necesita, y el sistema queda expuesto a riesgo de desabastecimiento o a precios spot más altos. La flexibilización anunciada apunta a remover esos topes o condicionamientos que puedan entorpecer el encendido simultáneo de varias unidades.
Para los usuarios residenciales e industriales, la lectura práctica es doble. Por un lado, la medida busca preservar la continuidad del servicio en un momento en que la demanda suele crecer por el aumento de temperaturas. Por otro, al garantizar que las térmicas puedan operar sin restricciones de combustible, se reduce la presión sobre los precios en bolsa, que históricamente se disparan cuando el parque hidráulico se debilita.
El cambio normativo se inscribe en los preparativos que el Ministerio de Minas y Energía y entidades como XM, el operador del mercado, suelen desplegar en los meses previos a la temporada seca. Esas preparaciones incluyen campañas de ahorro voluntario, seguimiento al nivel de los embalses y coordinación con empresas transportadoras de gas y derivados del petróleo para asegurar inventarios suficientes.
La decisión llega en un contexto de atención creciente sobre los efectos climáticos en la matriz eléctrica. Sequías previas asociadas a El Niño han dejado lecciones operativas sobre la necesidad de mantener termoeléctricas disponibles, con contratos de combustible firmes y sin trabas regulatorias que retrasen su entrada en operación cuando el sistema las convoca.
Para el sector de generación térmica, la flexibilización representa una señal de previsibilidad: las plantas que habían visto limitado su despacho o su acceso a ciertos combustibles por normas ambientales o de calidad podrían encontrar margen para operar más horas. Para las zonas no interconectadas, donde las térmicas son la fuente principal, el impacto operativo puede ser aún más directo.
Según la información publicada por 360 Radio, la modificación ya está en marcha, aunque el reporte no detalla los ajustes específicos ni su fecha de entrada en vigencia. Queda pendiente conocer el texto formal de la resolución o decreto correspondiente, así como los plazos previstos para evaluar el efecto de la medida sobre los embalses y la confiabilidad del sistema en los próximos meses.
En las siguientes semanas se espera que el Ministerio de Minas y Energía, XM y las empresas generadoras informen sobre el estado de los embalses y el nivel de disponibilidad térmica, en medio de la transición hacia la fase activa del fenómeno climático.
