El Frente Polisario, movimiento independentista del Sáhara Occidental, rechazó publicly el apoyo del Gobierno de Colombia a la propuesta de autonomía que Marruecos presenta como solución al conflicto del territorio. Así lo reportó teleSUR, medio que divulgó la postura del grupo saharaui.
El pronunciamiento marca un cambio en la postura diplomática colombiana frente a este conflicto. Hasta la administración de Gustavo Petro, Colombia había mantenido relaciones con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), reconocida por varios Estados como el representante legítimo del pueblo saharaui.
Según el extracto de teleSUR, este giro diplomático rompe la línea política, establecida por la administración Petro, de restablecer relaciones con la nación saharaui. El restablecimiento de vínculos había sido uno de los gestos más visibles de la diplomacia colombiana hacia el Magreb durante el período previo.
El conflicto del Sáhara Occidental se extiende desde 1975, cuando España abandonó el territorio y Marruecos lo ocupó. El Frente Polisario reclama la independencia y administra una franja del territorio conocida como la Zona Libre, mientras Marruecos ofrece una autonomía bajo su soberanía, propuesta que algunos países han empezado a respaldar formalmente.
Para la ciudadanía colombiana, el cambio de posición puede tener efectos limitados en el corto plazo, pero refleja un viraje en el perfil de la política exterior del país en asuntos africanos. Las decisiones diplomáticas sobre el Sáhara involucran reconocimientos, misiones diplomáticas y votos en foros multilaterales como la ONU.
La reacción del Frente Polisario ocurre en un contexto de creciente presión internacional sobre el conflicto. En los últimos años, Estados Unidos, España y Francia han reconocido o apoyado públicamente la propuesta marroquí, mientras que países africanos y latinoamericanos han mantenido posiciones diversas.
Por ahora, el Gobierno de Colombia no ha respondido públicamente a la queja del Frente Polisario, según el extracto disponible. Queda por ver si la Cancillería emite un comunicado oficial o si la decisión se inscribe en una revisión más amplia de las relaciones con África del Norte.
El episodio deja abiertas varias preguntas sobre el alcance del giro: si se trata de un respaldo pleno a la autonomía marroquí, de un gesto diplomático puntual o del inicio de una nueva etapa en la relación con la RASD. La fuente consultada no precisa estos extremos.
