La Función Pública puso en marcha un proceso de depuración de funciones al interior de las entidades del Ejecutivo, con el objetivo de reducir la duplicidad de tareas y mejorar la coordinación entre las instituciones del Estado, según informó su nuevo director, Leonardo Huerta, en declaraciones recogidas por la fuente.
La decisión responde a una instrucción directa del presidente de la República, Abelardo de la Espriella, quien desde el inicio de su mandato planteó la necesidad de reorganizar el aparato estatal para evitar que distintas entidades cumplan funciones similares o se superpongan en sus competencias.
Función Pública es el organismo encargado de formular las políticas generales de empleo público, organizar la administración del talento humano en las entidades del Estado y orientar los procesos de modernización institucional, por lo que su intervención resulta clave en cualquier intento de reorganización administrativa.
La duplicidad de funciones es un problema recurrente en la estructura del Estado colombiano, donde a lo largo de las décadas se han creado entidades, programas y dependencias que terminaron por asumir tareas paralelas, lo que genera desperdicio de recursos, demoras en los trámites y confusión entre los ciudadanos sobre qué entidad debe resolver sus solicitudes.
El proceso de depuración anunciado por Huerta contempla una revisión integral de los manuales de funciones, de los procesos internos y de las competencias asignadas a cada entidad, con el fin de identificar cuáles se traslapan y proponer los ajustes normativos y operativos que permitan racionalizar la gestión pública.
Para los ciudadanos, este tipo de reorganizaciones pueden traducirse en menos pasos para acceder a un trámite, una mayor claridad sobre la entidad responsable de cada procedimiento y, en principio, una respuesta más ágil por parte del Estado, aunque los resultados concretos dependerán de los decretos y resoluciones que se expidan en los próximos meses.
La tarea que ahora arranca se suma a otras iniciativas de reorganización administrativa que se han impulsado en distintos gobiernos, con resultados variables, y se convierte en uno de los primeros movimientos visibles del nuevo director de Función Pública frente al Ejecutivo encabezado por De La Espriella.
Queda pendiente conocer los criterios técnicos que guiarán la depuración, el cronograma de trabajo, las entidades priorizadas y la forma como se articulará este proceso con las decisiones de ministerios y departamentos administrativos que también tienen incidencia en la estructura del Estado.
