Miguel Gómez Martínez, quien será el próximo ministro de Hacienda de Colombia según la designación del presidente electo Abelardo de la Espriella, afirmó que el gobierno aplicará una política fiscal más estricta a partir de su gestión. En sus primeras declaraciones públicas sobre el tema, el funcionario sostuvo que el déficit presupuestario del país es significativamente mayor que el que reflejan las cifras oficiales divulgadas hasta ahora.
Como primera medida concreta, Gómez Martínez anunció que el gasto público en 2027 crecerá por debajo de la inflación. Esa directriz marca un giro frente a la dinámica presupuestal de años recientes y apunta a reducir la presión sobre las cuentas del Estado en un contexto de ingresos fiscales limitados.
El anuncio llega en momentos en que el gobierno de transición prepara el marco fiscal con el que arrancará la administración de De la Espriella. La recomposición de las finanzas públicas fue una de las banderas de la campaña del presidente electo y se convierte ahora en el primer compromiso formal del equipo económico entrante.
Según la fuente, Gómez Martínez también advirtió que existe una brecha entre los indicadores que publica el gobierno saliente y la situación real de las cuentas nacionales. Esa distancia, de comprobarse, obligaría a recalibrar las metas de déficit, deuda y gasto que rigen actualmente la política económica.
La austeridad prometida tendrá efectos directos sobre la ciudadanía. Si el gasto público se expande por debajo de la inflación, varias partidas presupuestales perderán poder de compra en términos reales, lo que suele traducirse en ajustes en inversión, funcionamiento de entidades y programas sociales, salvo que el gobierno decida priorizar ciertos rubros.
En el plano institucional, el Ministerio de Hacienda es el encargado de formular el Presupuesto General de la Nación, administrar la deuda pública y coordinar la política macroeconómica con el Banco de la República. Una señal de rigueur fiscal desde el inicio busca, en la práctica, recuperar confianza entre inversionistas, calificadoras de riesgo y organismos multilaterales.
Desde la óptica del nuevo gobierno, la prioridad será cerrar la brecha entre las cifras reportadas y el déficit efectivo. Eso implica revisar la metodología de cálculo, los supuestos de ingresos y los compromisos de gasto ya adquiridos, un proceso que suele tomar varios meses y que requerirá el concurso del Congreso para eventuales reformas.
Queda por verse cómo se traducirá esta promesa en el presupuesto que se radique para la vigencia 2027. También está pendiente el detalle de los sectores que enfrentarán ajustes y la estrategia de financiamiento que acompañe la transición. Por ahora, el mensaje del próximo ministro de Hacienda es claro: el nuevo gobierno arrancará con el pie en el freno del gasto.
La información fue divulgada por Yahoo Finanzas, que citó al propio Gómez Martínez como fuente directa de las declaraciones.
