El gobernador de Nariño se pronunció públicamente sobre la relación con el presidente electo Abelardo De la Espriella. Lo hizo después de un choque entre ambos, y eligió un tono conciliador para reabrir el diálogo con el Gobierno nacional que se instalará en los próximos meses.
En sus declaraciones, el mandatario regional sostuvo que su tarea al frente del departamento no responde a cálculos políticos. “Yo no estoy en política, estoy haciendo gobierno”, dijo, en una frase que buscó diferenciar su rol como administrador territorial de la disputa partidista que rodeó la campaña presidencial.
La expresión “pongo la otra mejilla” fue usada por el gobernador como una metáfora de disposición al diálogo. Con ella, según reportó la fuente, buscó bajar la tensión tras el cruce y dejar abierta la puerta a una agenda común con el nuevo Ejecutivo en temas sensibles para Nariño.
Nariño es uno de los departamentos con mayores desafíos sociales del país, con presencia de cultivos de uso ilícito, zonas de frontera con Ecuador y necesidades marcadas en infraestructura vial, salud y educación. Por eso, la relación entre el gobernador y el Gobierno central resulta determinante para la ejecución de proyectos y la llegada de recursos del presupuesto nacional.
El gobernador señaló que pretende articularse con el equipo entrante del presidente electo De la Espriella. Aunque no se detallaron los puntos de la agenda, la intención declarada apunta a coordinar acciones en seguridad, desarrollo rural y atención a comunidades vulnerables, asuntos que suelen concentrar la gestión departmental en esa región.
Tras la elección, varios mandatarios regionales han expresado públicamente su voluntad de trabajar con el nuevo Gobierno, en un escenario donde las gobernaciones dependen en buena medida de transferencias, proyectos cofinanciados y decisiones del nivel central. La declaración del gobernador de Nariño se inscribe en esa dinámica de búsqueda de coordinación institucional.
En la misma intervención, el gobernador reconoció el choque reciente con el presidente electo, aunque presentó su mensaje como un punto de inflexión. La idea, según la fuente, es pasar de la discrepancia pública a una etapa de cooperación, sin que ello implique, según dijo, subordinar la autonomía del departamento.
Queda por verse cómo responderá el entorno del presidente electo Abelardo De la Espriella a este gesto. La transición de mando abre espacios de interlocución directa entre los equipos de Gobierno y los gobernadores, y la manera en que se procese este primer mensaje puede marcar el tono de la relación entre el Ejecutivo y Nariño durante el próximo periodo presidencial.
