El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, se pronunció públicamente sobre la advertencia del presidente Abelardo de la Espriella en relación con los grupos armados que operan en ese departamento. Según informó Canal 1, el mandatario regional explicó su postura frente a los diálogos de paz y descartó tajantemente que existan contactos secretos con estructuras ilegales.
La respuesta de Escobar se produce en un contexto de creciente atención sobre la situación de orden público en Nariño, uno de los departamentos más afectados por la presencia de organizaciones armadas como disidencias de las FARC, el ELN y grupos dedicados al narcotráfico. La advertencia presidencial puso el foco en la necesidad de esclarecer cualquier tipo de vínculo entre mandatarios locales y esas estructuras.
En su declaración, el gobernador insistió en que su gestión se enmarca dentro del orden institucional y negó cualquier tipo de comunicación clandestina con grupos al margen de la ley. La postura busca distanciarse de señalamientos que, según él, no tienen fundamento y que fueron lanzados desde la más alta instancia del Gobierno nacional.
Nariño es un departamento estratégico en la frontera con Ecuador y por su territorio atraviesan rutas de cultivo de coca y de exportación de droga. Por esa razón, la región ha sido históricamente escenario de disputa entre distintas organizaciones criminales y ha enfrentado episodios de violencia que afectan a comunidades campesinas e indígenas.
El episodio también reaviva el debate sobre la política de paz del Gobierno nacional. Mientras el Ejecutivo ha endurecido su discurso frente a las organizaciones armadas, sectores políticos y sociales han planteado la necesidad de mantener canales de diálogo para reducir la violencia en los territorios más afectados por el conflicto.
Desde el Gobierno nacional, la advertencia a los mandatarios locales se entiende como un mensaje de cero tolerancia frente a cualquier tipo de acercamiento extraoficial con grupos armados. Esa línea fue reiterada por el presidente De la Espriella en escenarios previos, donde ha vinculado la seguridad en las regiones con la colaboración directa entre el Ejecutivo y los gobernadores.
Por ahora, el gobernador Escobar ratificó que seguirá trabajando en coordinación con la fuerza pública y las autoridades nacionales para atender la crisis de seguridad en Nariño. Queda pendiente conocer si habrá algún pronunciamiento oficial desde la Casa de Nariño sobre la respuesta del gobernador y si el tema se traducirá en nuevas medidas o investigaciones formales.
El caso pone de relieve la tensión permanente entre la autonomía regional y las directrices del Gobierno central en materia de seguridad y paz. Los próximos días serán clave para medir si el cruce de declaraciones escala a una controversia institucional de mayor alcance o si ambos mandatarios optan por encauzar el diálogo dentro de los canales formales.
