El gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, rompió el silencio este viernes 4 de septiembre de 2026 y respondió de manera directa al presidente de la República, Abelardo de la Espriella. El pronunciamiento se produjo después de que el jefe de Estado lanzara cuestionamientos sobre la conducción de las relaciones entre el departamento y el Gobierno nacional.
Frente a los señalamientos, Escobar fue enfático: no existen acuerdos ocultos ni tratos por debajo de la mesa con la administración central. La declaración buscó cerrar de raíz cualquier lectura sobre pactos reservados que habrían quedado al margen del escrutinio público.
La respuesta del gobernador ocurre en un contexto de tensión política regional. Nariño ha sido uno de los departamentos con mayor complejidad en materia de seguridad y orden público en los últimos años, con presencia de grupos armados, economías ilegales y disputas por el control territorial que han exigido presencia permanente del Estado.
Por la naturaleza del cargo, los gobernadores fungen como interlocutores directos del Gobierno nacional en sus territorios. Coordinan acciones en seguridad, infraestructura, salud y desarrollo social, y de ese vínculo depende la ejecución de políticas públicas que llegan a los ciudadanos. Cualquier fractura en esa relación se traduce en demoras o bloqueos para la región.
Desde el Gobierno nacional, el presidente De la Espriella había planteado dudas sobre la transparencia del relacionamiento con la Gobernación. El tono de las declaraciones presidenciales apuntaba a poner en entredicho la conducta de la administración departamental frente a eventuales compromisos con actores o instancias del orden nacional.
Con la respuesta de Escobar, el debate se traslada al terreno de la opinión pública. El gobernador defiende su gestión y la legalidad de los contactos institucionales que ha sostenido con Bogotá, y exige que cualquier cuestionamiento se sustente con hechos verificables y no con insinuaciones.
En el plano ciudadano, el cruce de declaraciones revive la preocupación por la articulación entre el nivel nacional y los territorios. Habitantes de Nariño, organizaciones sociales y líderes locales han pedido en reiteradas ocasiones que la relación institucional fluya sin sobresaltos, en especial en zonas donde la presencia del Estado es más débil.
Queda por ver si el Gobierno nacional responde a la aclaración del gobernador o si el episodio marca un antes y un después en la relación entre la Presidencia y la Gobernación. Por ahora, ambas partes han fijado sus posiciones públicas y el diálogo directo parece suspendido hasta nuevos pronunciamientos.
La fuente de esta información es el diario El Colombiano, que reportó la respuesta del gobernador Escobar en su edición del 4 de septiembre de 2026 y consignó la frase “No hay nada por debajo de la mesa” como el eje central de su declaración.
