La Gobernación del Valle del Cauca reconoció públicamente que el presidente electo Abelardo de la Espriella incluyó dentro de sus prioridades la creación del Batallón de Alta Montaña con sede en Jamundí. El agradecimiento fue expresado por la propia gobernadora en un mensaje difundido por la administración departamental.
Jamundí es uno de los municipios del suroccidente colombiano donde las autoridades han reportado durante los últimos años una presencia activa de grupos armados ilegales y economías relacionadas con el narcotráfico. La zona, limítrofe con Cali y cercana al Parque Nacional Farallones de Cali, ha sido escenario de operaciones militares y de fuertes restricciones a la movilidad de los habitantes por causa de los enfrentamientos.
La Gobernación señaló que el Batallón de Alta Montaña busca, según la mandataria departamental, frenar lo que ella denominó la economía ilícita que afecta a Jamundí y a municipios vecinos del norte del Cauca y del sur del Valle. El concepto hace referencia a las actividades ilegales que financian a los grupos armados, entre ellas el cultivo de uso ilícito, el procesamiento de droga y la minería ilegal en zonas de ladera.
Los batallones de alta montaña son unidades del Ejército Nacional entrenadas para operaciones en terreno escarpado, selvas y páramos, donde la movilidad convencional resulta limitada. Su diseño responde a la necesidad de mantener presencia militar sostenida en zonas de difícil acceso, donde los grupos armados aprovechan la geografía para resguardarse y controlar corredores estratégicos.
La petición de contar con una unidad de estas características en Jamundí no es nueva. Dirigentes locales, gremios productivos y autoridades municipales han solicitado en repetidas ocasiones al Gobierno Nacional reforzar la presencia militar en el municipio, ante el impacto que la violencia ha tenido sobre la comercialización de productos agrícolas, especialmente la caña de azúcar y los cultivos de pancoger en zonas rurales.
El pronunciamiento de la Gobernadora se conoce en un momento de transición entre el gobierno saliente y el equipo del presidente electo, periodo en el que se comienzan a conocer las líneas que la nueva administración pretende priorizar en materia de seguridad. La respuesta positiva del presidente electo abre la puerta a que el proyecto sea incorporado al plan de trabajo del Ministerio de Defensa en los próximos meses.
Para los habitantes de Jamundí, la decisión implica expectativas concretas sobre el terreno: mayor pie de fuerza, presencia más estable en veredas y corregimientos, y capacidad de respuesta frente a los corredores que sostienen las economías ilegales. También trae consigo la discusión sobre los límites de la acción militar y la necesidad de políticas complementarias en justicia, sustitución de cultivos y desarrollo rural.
La Gobernación del Valle insistió en que continuará trabajando de manera articulada con el Gobierno Nacional y con las fuerzas militares presentes en el departamento. La gobernación no entregó hasta ahora un cronograma ni cifras específicas sobre la conformación del batallón, por lo que queda pendiente conocer el proceso de planeación, los recursos destinados y los tiempos de despliegue que se acuerden con el nuevo gobierno.
