El Gobierno Nacional trabaja en un decreto que crea un régimen sanitario exprés destinado a acelerar el ingreso de donaciones al país luego del terremoto. Según reportó La FM, la herramienta se enfoca en agilizar los trámites que suelen retrasar la entrada de ayuda externa, en particular medicamentos e insumos de salud.
La figura de régimen excepcional no es nueva en Colombia. En emergencias pasadas, el Ministerio de Salud y el Invima han utilizado procedimientos abreviados para autorizar el uso temporal de productos que no cuentan con registro sanitario nacional, siempre bajo controles de calidad y trazabilidad. El decreto que se alista iría en la misma línea, pero aplicado de forma específica a la emergencia sísmica.
El movimiento responde a una necesidad logística. Tras un sismo de gran magnitud, los donantes internacionales suelen enviar cargamentos en cuestión de horas, mientras que los procedimientos ordinarios pueden tomar días o semanas. La diferencia de tiempo es crítica cuando se trata de antibióticos, sueros, anestésicos o material de curación.
Para los ciudadanos, el efecto práctico es doble. Por un lado, los hospitales y puestos de atención en las zonas afectadas podrían recibir más rápido los medicamentos necesarios para atender heridos y prevenir brotes. Por otro, los consumidores del resto del país quedarían expuestos a productos que no pasaron por el registro sanitario habitual, lo que obliga al Estado a reforzar la vigilancia posterior.
El Invima es la entidad encargada de verificar la calidad de los medicamentos que entran al país. En escenarios exprés, esa entidad suele emitir autorizaciones temporales condicionadas, con listas de productos permitidos y exigencias de etiquetado. El decreto deberá precisar cómo se articulan esas autorizaciones con la Aduana Nacional y con los Ministerios de Salud y Comercio.
La emergencia también reaviva el debate sobre la preparación del sistema de salud colombiano para desastres. Colombia es un país sísmicamente activo, y la experiencia de eventos anteriores dejó lecciones sobre la importancia de tener protocolos claros para la recepción de ayuda. El decreto puede ser una oportunidad para actualizar esos protocolos.
En el plano internacional, activar un régimen exprés envía una señal a los cooperantes y agencias. Facilita la coordinación con entidades como la OPS, la Cruz Roja y los gobiernos amigos que suelen ofrecer ayuda. También reduce el riesgo de que cargamentos valiosos queden represados en puertos o aeropuertos por demoras burocráticas.
Quedan varios puntos por definir. Falta conocer el texto exacto del decreto, el alcance temporal de la medida y los mecanismos de control posterior. También está pendiente cómo se garantizará que las donaciones cumplan estándares mínimos de calidad y cómo se distribuirán entre las regiones más afectadas.
Por ahora, la prioridad del Gobierno es que la ayuda llegue sin tropiezos. La ciudadanía estará atenta al contenido del decreto, a la lista de productos autorizados y a los reportes de las autoridades de salud sobre el uso de las donaciones en las zonas de emergencia.
