El gobierno nacional prepara un plan piloto que contempla pruebas con glufosinato, un herbicida que sería empleado en la aspersión aérea sobre cultivos de uso ilícito. Así lo informó Caracol Radio, que señaló que la iniciativa hace parte de la reglamentación en curso para retomar este mecanismo de erradicación.
La aspersión aérea con químicos estuvo suspendida durante varios años en Colombia por orden de la Corte Constitucional, tras cuestionamientos sobre sus impactos en la salud humana, en los ecosistemas y en los cultivos lícitos de familias campesinas. Cualquier esquema que la reactive debe pasar por controles técnicos, ambientales y judiciales antes de implementarse de forma masiva.
El glufosinato es un herbicida de amplio espectro utilizado en distintas partes del mundo para control de malezas. Su posible uso en Colombia se conoce porque organizaciones ambientales y académicas han advertido sobre los riesgos asociados a los herbicidas químicos en zonas de alta biodiversidad y con fuentes de agua cercanas, aunque también existen estudios sobre su comportamiento en suelos tropicales.
La reactivación de la aspersión aérea es un tema que divide opiniones. Sectores vinculados a la política de seguridad sostienen que es una herramienta útil para reducir áreas sembradas con coca cuando otros métodos no dan resultado. En cambio, organizaciones sociales, autoridades locales y productores agrícolas han reclamado que se priorice la sustitución voluntaria y los programas de desarrollo rural.
Para la ciudadanía el debate tiene efectos prácticos. Las comunidades que habitan en zonas donde se proyecta la erradicación pueden verse afectadas por la contaminación de fuentes hídricas, por daños a cultivos de pancoger y por riesgos a la salud, según han denunciado en el pasado líderes campesinos. También influye en la dinámica del conflicto, dada la presencia histórica de grupos armados en esas regiones.
El plan piloto implica que antes de una fumigación masiva se realizarían pruebas controladas para medir el comportamiento del herbicida en condiciones locales. En la práctica, esto significa seleccionar áreas específicas, aplicar protocolos técnicos y hacer seguimiento a los resultados antes de tomar una decisión de mayor escala.
La reglamentación que el gobierno prepara deberá definir criterios como las zonas excluidas, los mecanismos de coordinación con autoridades locales, los protocolos de información a las comunidades y los indicadores de seguimiento ambiental. Esos elementos suelen ser determinantes en los pronunciamientos de los organismos de control y de la propia Corte Constitucional.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Defensa ni otras entidades han detallado públicamente los lugares donde se desarrollarían las pruebas ni el cronograma del plan piloto. El proceso avanza en fase de diseño técnico, y los siguientes pasos dependerán de cómo se surtan esos requisitos y de la respuesta de las comunidades y de los jueces en las zonas de influencia.
Queda pendiente conocer el texto definitivo de la reglamentación, los resultados de las pruebas piloto y la posición del Ministerio de Ambiente, que suele ser llamado a conceptuar sobre el uso de agroquímicos en áreas de protección y resguardos. Esos factores serán clave para medir la viabilidad del regreso de la aspersión aérea en Colombia.
