El Gobierno nacional expidió el Decreto 0595 de 2026, una norma con la que se propone darle un empujón a la producción de vehículos eléctricos e híbridos dentro del país, según reportó Revista Semana. El decreto es el instrumento mediante el cual la administración concreta esa apuesta por la movilidad limpia, un objetivo que ha estado en el debate público durante los últimos años.
Colombia viene trabajando en la transición hacia una movilidad menos dependiente de la gasolina y el diésel, en línea con compromisos ambientales internacionales y con metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En ese camino, ya existían señales previas como estímulos arancelarios para la importación de vehículos electrificados y normas técnicas para la instalación de puntos de carga.
El anuncio del nuevo decreto se enmarca en esa trayectoria. La producción nacional de vehículos eléctricos e híbridos interesa al Estado por varias razones: la creación de empleo industrial, la sustitución de importaciones, el encadenamiento con sectores como autopartes, baterías y ensamblaje, y la posibilidad de posicionar al país como proveedor regional de movilidad electrificada.
Para los fabricantes y ensambladores con presencia en Colombia, una política de este tipo puede traducirse en condiciones más claras para invertir en líneas de producción dedicadas a tecnologías limpias. También puede significar mayor certidumbre para las empresas proveedoras de componentes que ya hacen parte de la cadena automotriz nacional.
Para la ciudadanía, el efecto más visible podría verse en la oferta de vehículos eléctricos e híbridos en el mercado interno. Una mayor producción local, sumada a los estímulos ya existentes, tiende a ampliar el catálogo de modelos disponibles y, eventualmente, a mover los precios hacia escenarios más accesibles frente a los vehículos de combustión.
El sector de energía eléctrica también queda en el centro de la discusión. Una flota vehicular creciente enchufada a la red exige planificación de capacidad de generación, tarifas diferenciadas para recarga y expansión de la infraestructura de carga en ciudades, carreteras y estacionamientos públicos y privados.
El decreto llega en un momento en que la movilidad eléctrica en Colombia avanza, pero todavía enfrenta retos como los precios de los vehículos, la disponibilidad de modelos, la red de cargadores y la cultura de uso. La norma busca dar señales de largo plazo a inversionistas y consumidores sobre la apuesta oficial por esta tecnología.
Queda pendiente conocer el texto completo del decreto y su reglamentación detallada, incluidos eventuales beneficios tributarios, requisitos de ensamblaje, metas de producción, plazos de adaptación para la industria y criterios de seguimiento. Esos elementos serán los que permitan medir si el impulso prometido se traduce en resultados concretos para la industria y para los usuarios.
