El Ministerio de Relaciones Exteriores promulgó el Decreto 1492, fechado el 6 de octubre de 2026, mediante el cual se actualiza el protocolo que regula la llegada de autoridades extranjeras a Colombia. La norma fue divulgada por el Ministerio y reseñada por el diario Portafolio como un cambio en la manera como se gestionan las visitas oficiales en el país.
De acuerdo con la información publicada por Portafolio, la expedición del decreto responde a la necesidad de ordenar los procedimientos diplomáticos que rigen la atención de mandatarios, funcionarios y representantes de otros Estados cuando se desplazan al territorio colombiano. La Cancillería queda así como entidad central para articular los distintos componentes logísticos y ceremoniales de cada visita.
Colombia, como miembro de la comunidad internacional y receptor frecuente de misiones diplomáticas, ha ajustado en distintas oportunidades los protocolos de atención a visitantes extranjeros. El nuevo decreto se inscribe en esa práctica de actualización periódica de los manuales diplomáticos, que suelen contemplar aspectos como la coordinación interinstitucional, los dispositivos de seguridad y la logística de los encuentros bilaterales.
La Cancillería colombiana es la entidad encargada de coordinar, junto con la Presidencia de la República y otras dependencias del Estado, todos los detalles de las visitas de Estado, las visitas oficiales y las visitas de trabajo. En ese marco, el protocolo fija los pasos que deben seguir las entidades nacionales y territoriales para facilitar el desarrollo de cada encuentro.
El cambio normativo tiene implicaciones prácticas para las entidades públicas que participan en la organización de las visitas, desde los ministerios sectoriales hasta las gobernaciones y alcaldías involucradas en la logística territorial. También toca a los cuerpos de seguridad y a las Fuerzas Militares, que suelen apoyar los esquemas de protección de las delegaciones visitantes.
Para la ciudadanía, el nuevo protocolo se traduce en una mayor previsibilidad sobre el funcionamiento de la ciudad durante la llegada de altas autoridades extranjeras, incluidos los posibles ajustes de movilidad, los dispositivos de seguridad y la disposición de espacios oficiales. Aunque la mayoría de los efectos son logísticos, las visitas suelen tener un peso simbólico importante en la agenda bilateral del país.
La norma también busca unificar criterios entre las distintas instancias del Estado que intervienen en la atención de los visitantes, evitando superposiciones o vacíos de coordinación. Ese objetivo de articulación se ha reiterado en otras reformas administrativas recientes orientadas a fortalecer la capacidad institucional de la Cancillería.
Queda pendiente conocer el contenido detallado del decreto y su reglamentación posterior, que precisará los procedimientos operativos, los plazos de coordinación y los responsables directos de cada actividad. La publicación en el Diario Oficial y la difusión de los manuales internos por parte de la Cancillería serán los pasos siguientes para la entrada en plena vigencia del nuevo protocolo.
Según Portafolio, el Ministerio de Relaciones Exteriores será la entidad que lidere la implementación del nuevo protocolo, en coordinación con las demás ramas del poder público y los organismos de seguridad. La medida regirá para las visitas que se convoquen a partir de la entrada en vigor del decreto, de conformidad con las disposiciones que allí se establezcan.
