Según reportó Infobae, la nueva administración, encabezada por Abelardo de la Espriella, presentó un informe en el que advirtió sobre un déficit presupuestal de gran escala en el Ejército Nacional proyectado para 2026. El reporte fue divulgado en el arranque del nuevo periodo de gobierno y puso sobre la mesa los compromisos financieros pendientes con la fuerza pública.
Uno de los puntos más sensibles del diagnóstico se ubica en la División de Aviación del Ejército. De acuerdo con la fuente, esta unidad cumple una función central para el movimiento de tropas y para la ejecución de operaciones en distintas regiones del territorio nacional. Las restricciones presupuestales afectarían entonces la capacidad de despliegue rápido, clave en zonas de difícil acceso o con presencia de grupos armados.
El hallazgo llega en un contexto en el que las Fuerzas Militares sostienen operaciones activas contra organizaciones criminales y estructuras armadas ilegales en varias zonas del país. La Aviación del Ejército participa de forma regular en misiones de transporte de personal, apoyo logístico, evacuaciones médicas y tareas de reconocimiento, por lo que un recorte en su disponibilidad operativa suele tener efecto directo sobre la movilidad de las unidades terrestres.
El informe no se limita a la aviación. La administración identificó un faltante global en rubros destinados a funcionamiento, mantenimiento de equipos y sostenimiento de la tropa. El término multimillonario empleado por la fuente da cuenta de un orden de magnitud que compromete tanto la operación corriente como proyectos de inversión ya previstos en el presupuesto anterior.
Para la ciudadanía, el impacto no se reduce a un asunto interno de la fuerza pública. La capacidad del Ejército para responder ante emergencias, desastres naturales y situaciones de orden público depende, en gran medida, de los recursos asignados a sus unidades, incluida la aviación. Un déficit sostenido puede traducirse en tiempos de respuesta más largos en regiones apartadas.
La advertencia también reabre el debate sobre la-planeación financiera del sector defensa en Colombia. Históricamente, la discusión presupuestal de las Fuerzas Militares ha involucrado al Ministerio de Hacienda, al Ministerio de Defensa y al Congreso, donde se definen los montos finales cada vigencia. La alerta temprana de un faltante para 2026 anticipa una negociación compleja en la próxima ley de presupuesto.
En el plano institucional, el diagnóstico obliga a revisar prioridades. Algunas de las preguntas que quedan abiertas son cuáles partidas se ajustarán, si se aplazarán proyectos de modernización y cómo se cubrirá el déficit sin afectar la operatividad. Hasta ahora, el informe divulgado por Infobae no detalla las medidas concretas que adoptará el gobierno para cerrar la brecha.
Como antecedente, cabe recordar que el presupuesto de defensa en Colombia se ha mantenido como uno de los más altos de la región en términos relativos. Sin embargo, los propios comandantes de las Fuerzas Militares han señalado en años anteriores que los recursos no siempre alcanzan para cubrir la totalidad de los gastos de funcionamiento y de inversión, lo que ha derivado en reprogramaciones y ajustes de último momento.
Por ahora, la administración De la Espriella cumple con el paso inicial de poner el tema sobre la mesa pública. El siguiente movimiento corresponde a la formulación de una propuesta presupuestal concreta y a la apertura de la discusión con el Congreso y con el Ministerio de Hacienda. De la forma en que se resuelva esa negociación dependerá la capacidad operativa del Ejército durante 2026.
La fuente consultada para este artículo es Infobae, que publicó el reporte sobre el déficit advertido por el gobierno nacional en el Ejército Nacional para 2026.
