Según Infobae, el equipo de transición del presidente electo Abelardo de la Espriella salió al paso de las preguntas surgidas por la inclusión, sobre el cierre del proceso, de once países europeos en la lista de invitados a la ceremonia de posesión. La versión oficial apunta a razones logísticas y de protocolo, no a decisiones de carácter político.
Voceros del empalme precisaron que los criterios administrativos que guiaron la convocatoria diplomática se definieron en las mesas de trabajo entre el equipo entrante y las instancias competentes del Estado. Esos criterios, sostienen, se aplicaron de manera uniforme a todas las representaciones extranjeras acreditadas en Colombia.
Desde la óptica del equipo de De la Espriella, la notificación a las once naciones europeas se produjo dentro de los plazos formales establecidos para los actos diplomáticos de transmisión del mando. La fuente consultada por Infobae descartó que se trate de una selección tardía con motivaciones ideológicas o de afinidad política.
En el protocolo de posesión presidencial colombiano, la Cancillería cumple un papel central en la acreditación de misiones diplomáticas, la entrega de invitaciones y la coordinación logística con las embajadas acreditadas en Bogotá. La ceremonia de transmisión de mando congrega tradicionalmente a jefes de Estado, enviados especiales y representantes de organismos internacionales.
La práctica diplomática habitual contempla ajustes en los listados de invitados hasta pocos días antes del acto, en función de confirmaciones, disponibilidades de mandatarios y coordinaciones de seguridad. Eso hace que las modificaciones de última hora no resulten inusuales en eventos de esta naturaleza, según explican conocedores del protocolo.
La aclaración del equipo de De la Espriella busca cerrar la especulación sobre un eventual uso político del listado de invitados. En su comunicación, reiteraron que el proceso se ciñó a los mismos parámetros aplicados al resto de las representaciones extranjeras convocadas a la posesión.
Para la opinión pública, el episodio reavivó el interés por el detalle operativo de la ceremonia y por el papel de la diplomacia en la transmisión del mando. En Colombia, la posesión presidencial es a la vez un acto de Estado y un escenario de relacionamiento bilateral, donde cada invitación se interpreta en clave política.
Queda pendiente la publicación formal del listado completo de delegaciones confirmadas por la Cancillería, un paso que suele darse en las horas previas a la ceremonia. La expectativa es que ese documento permita corroborar que la convocatoria se ajustó a los criterios administrativos invocados por el equipo entrante.
