El programa piloto de aspersión con glufosinato en Putumayo quedó en el aire luego de que una acción de tutela prosperara y ordenara su suspensión. La medida cautelar se mantendrá hasta que se decida de fondo sobre al menos diez tutelas y los reparos al herbicida y al diseño del piloto que promueve el Ministerio de Justicia.
Según Infobae, el Gobierno de Abelardo de la Espriella obtuvo una victoria legal en este proceso, aunque la decisión final sobre la continuidad del programa recae en un Tribunal local que tiene la última palabra dentro de la jurisdicción de polémica. Esto significa que, en el corto plazo, el esquema de aspersión no podrá ejecutarse en la zona donde se aspersó en Putumayo.
El piloto hacía parte de la estrategia antinarcóticos del Gobierno nacional en Putumayo, una zona históricamente golpeada por los cultivos de uso ilícito. El herbicida glufosinato, empleado en otras regiones del mundo para el control de malezas, ha generado debates sobre sus efectos ambientales y sobre la idoneidad del mismo herbicida en contextos de alta biodiversidad y presencia de comunidades campesinas e indígenas.
Las tutelas acumuladas cuestionan, por un lado, el tipo de herbicida empleado y, por otro, el cumplimiento de los requisitos del piloto impulsado por el Ministerio de Justicia. Los demandantes alegan que no se garantizaron los protocolos de consulta previa ni los estudios de impacto ambiental suficientes antes de autorizar las aspersiones en el territorio.
Para la ciudadanía, la decisión implica que las comunidades de Putumayo en las zonas afectadas por los cultivos de uso ilícito no verán aspersiones con glufosinato mientras el Tribunal no resuelva las tutelas. A su vez, las autoridades antinarcóticos deberán evaluar mecanismos alternativos de intervención en los cultivos de uso ilícito en la región, en un contexto donde la fuerza pública ha sido cuestionada por su uso en zonas boscosas.
La suspensión también reaviva la discusión sobre la pertinencia de retomar la aspersión aérea con glifosato, prohibida en 2015 y suspendida definitivamente en 2017 por el Consejo Nacional de Estupefacientes. Aunque el glufosinato es un herbicida distinto, el debate de fondo sobre los riesgos sanitarios y ambientales de los herbicidas en zonas de alta biodiversidad sigue abierto.
Desde el Ministerio de Justicia, que lidera el piloto, se ha defendido el cumplimiento de los requisitos técnicos y legales para su ejecución. Las organizaciones demandantes, en cambio, sostienen que la ausencia de consulta previa con las comunidades de Putumayo vulnera los estándares internacionales de derechos humanos y el derecho fundamental a la salud de los habitantes de Putumayo.
El Tribunal local tiene ahora la responsabilidad de estudiar al menos diez tutelas y los cuestionamientos acumulados antes de pronunciarse sobre la continuidad del programa piloto. Hasta entonces, la suspensión seguirá plenamente vigente, según el extracto de Infobae. La definición de fondo sobre el futuro del piloto podría tardar meses, dado el volumen de tutelas y la necesidad de practicar pruebas y escuchar a las comunidades afectadas.
Queda pendiente, por tanto, la decisión del Tribunal sobre la conveniencia de reanudar el programa piloto de aspersión con glufosinato en Putumayo. La definición que adopte el Tribunal local sobre los requisitos y el debate sobre el herbicida terminará de perfilar la estrategia antinarcóticos del Gobierno en zonas de alta complejidad como Putumayo.
