El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella viene preparando un sistema de información enfocado en las guardias indígenas que operan en distintas zonas del país. El Tiempo reveló que ya existe un borrador del decreto con el que se busca formalizar ese registro y, según la fuente, que el Ejecutivo tenga mayor información sobre estas organizaciones para entender a su interlocutor.
Las guardias indígenas son estructuras de autoridad y protección comunitaria presentes en pueblos como los Nasa, los Wayúu, los Emberá y los Arhuaco, entre otros. Su papel incluye el cuidado del territorio, la mediación de conflictos internos y el acompañamiento a procesos de justicia propia, reconocidos por la Constitución de 1991 y por instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT.
Un sistema de información de este tipo permitiría al Estado central consolidar datos sobre la composición, el funcionamiento y la cobertura geográfica de cada guardia. La medida responde a una necesidad práctica: distintas entidades nacionales han tenido dificultades para mapear estas estructuras, que varían de una comunidad a otra en normas, alcance y formas de elección.
La creación de un registro formal no es un tema nuevo en Colombia. En los últimos años, distintos gobiernos han discutido cómo articular el reconocimiento constitucional de la jurisdicción indígena con las políticas de seguridad, justicia y derechos humanos. El borrador actual se inscribe en esa misma línea, con el argumento oficial de fortalecer el diálogo entre el gobierno nacional y las autoridades tradicionales.
Para los pueblos indígenas, cualquier sistema de datos sobre sus guardias plantea preguntas sensibles. Estos grupos suelen operar bajo sus propias normas y han expresado en distintas ocasiones reservas frente a registros estatales, por el uso que se le pueda dar a la información o por la injerencia en su autonomía. El decreto, por estar en etapa de borrador, todavía puede incorporar ajustes tras una consulta previa, como lo establece la ley.
El contexto también suma tensiones. Las guardias han jugado un papel visible en la protección de territorios frente a actores armados y economías ilegales, en zonas donde la presencia del Estado ha sido limitada. Conocer su alcance y sus límites se volvió, para varios analistas, un insumo necesario para cualquier política diferencial en materia de seguridad y protección de liderazgos.
Por ahora, el gobierno no ha detallado la fecha de publicación del decreto ni si abrirá un proceso de consulta previa con las comunidades antes de expedirlo. Tampoco se conoce el contenido completo del borrador ni la entidad que administrará el sistema de información. Lo que sigue es la revisión interna del texto y, eventualmente, su trámite ante las instancias jurídicas y de consulta correspondientes.
