Una comitiva interinstitucional de la Casa de Nariño visitó la megacárcel que se levanta en Sabanas de San Ángel, departamento del Magdalena, para revisar sobre el terreno el estado de los trabajos. El recorrido permitió confirmar que la obra se encuentra en un 86 % de ejecución, de acuerdo con el reporte publicado por El País.
El proyecto fue priorizado por el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella dentro de su política de infraestructura carcelaria. Se trata de uno de los establecimientos penitenciarios de mayor capacidad previstos en el país, pensado para ampliar el cupo de reclusión y responder al déficit histórico de plazas que atraviesa el sistema penitenciario colombiano.
La participación de una comitiva de la Casa de Nariño, y no solo de técnicos del Ministerio de Justicia o del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), le da al seguimiento un carácter directamente político. La verificación presencial busca mostrar que la administración mantiene atención sobre los plazos y sobre la calidad de las obras entregadas.
Sabanas de San Ángel es un municipio del centro del Magdalena, una zona donde la oferta institucional ha sido históricamente limitada. La llegada de un proyecto de esta envergadura implica movimiento de contratistas, empleo local y presión sobre vías y servicios públicos en un territorio acostumbrado a dinámicas rurales.
El complejo forma parte de la estrategia de megacárceles que distintas administraciones han impulsado para concentrar la población reclusa de alta peligrosidad en recintos con condiciones de seguridad reforzadas. Entre los argumentos que suelen esgrimirse están la disminución del hacinamiento, la separación de internos por nivel de riesgo y la mejora de las condiciones de reclusión.
Los críticos de este tipo de proyectos han señalado en otras oportunidades que las megacárceles no resuelven por sí solas el problema estructural del sistema carcelario, marcado por el hacinamiento crónico y las condiciones de vida intramurales. También han advertido sobre los riesgos de concentrar internos de difícil manejo en un solo establecimiento.
Con un 86 % de ejecución, la obra entra en su etapa final, en la que se concentran tareas de acabados, pruebas técnicas de seguridad, dotación y contratación del personal que operará el centro. La culminación de los trabajos suele ser una fase crítica en proyectos de gran tamaño por la cantidad de contratos y proveedores que deben coordinarse de manera simultánea.
La administración de Abelardo de la Espriella no ha informado por el momento una fecha precisa para la entrega del establecimiento. Tampoco se han detallado, en la información disponible, las cifras de capacidad final ni el número de internos que se proyecta albergar, datos que suelen difundirse cuando la obra se aproxima a su inauguración.
El seguimiento de la Casa de Nariño sugiere que el gobierno busca cerrar el proyecto dentro del actual periodo presidencial y mostrar resultados visibles en materia de seguridad y justicia. La ciudadanía del Magdalena y los defensores de derechos humanos estarán atentos a las condiciones de operación del centro una vez entre en funcionamiento.
