Según Caracol Radio, el informe de empalme presentado por el gobierno de Gustavo Petro a la administración entrante reporta 310 aeronaves militares y de Policía en condición no operativa. El reporte fue entregado como parte del proceso formal de transición entre mandatarios.
El inventario de aeronaves no operativas incluye tanto aviones como helicópteros destinados a misiones de defensa, vigilancia, transporte y apoyo a la fuerza pública. La Policía Nacional y las Fuerzas Militares concentran el grueso de la flota reportada.
El concepto de "no operativa" en el sector aeronáutico militar suele agrupar aeronaves en mantenimiento prolongado, sin repuestos, accidentadas, en proceso de repotenciación o sin certificación de vuelo vigente. El empalme, según la fuente, no detalla aún cuántas unidades corresponden a cada una de esas categorías.
La situación llega al gobierno de Abelardo de la Espriella en un contexto de exigencia operativa alta. Colombia mantiene misiones permanentes de vigilancia aérea, control de cultivos ilícitos, lucha contra el crimen organizado, apoyo ante emergencias y operaciones en zonas de difícil acceso por tierra. Una flota terrestre o aérea limitada recorta la capacidad de respuesta en todos esos frentes.
El Ministerio de Defensa y la Dirección General de la Policía son las entidades responsables del mantenimiento, renovación y operación de esas aeronaves. Cualquier plan de recuperación pasa por definir fuentes de financiación, contratos con fabricantes o talleres autorizados, y cronogramas de retorno a servicio.
En materia presupuestal, la repotenciación o compra de una aeronave militar o policial suele tomar varios años entre estudios técnicos, contratación y ejecución. Ese horizonte choca con la urgencia operativa que describen las Fuerzas Militares en regiones como el Catatumbo, el Pacífico nariñense y el sur de Bolívar.
Desde el punto de vista institucional, el empalme permite a la administración entrante dimensionar el estado real de las Fuerzas Militares y de la Policía en su primer día de gestión. También fija una línea base para evaluar metas en seguridad, movilidad aérea y atención de desastres durante el cuatrienio.
El gobierno de Abelardo de la Espriella no ha hecho pública aún una reacción oficial al informe de empalme sobre la flota aérea. La transición entre equipos está en curso y se esperan pronunciamientos específicos una vez se posesione formalmente el nuevo gabinete del sector defensa.
Quedan pendientes varias preguntas técnicas: cuántas aeronaves son recuperables en el corto plazo, cuáles deben ser dadas de baja, qué costo tendría un plan de repotenciación y si el nuevo Ejecutivo contempla nuevas adquisiciones. El informe de empalme, según Caracol Radio, es el primer insumo para responderlas.
