El gobierno de Abelardo de la Espriella, a través de la Cancillería, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, según informó Infobae. El anuncio estuvo a cargo del jefe de la cartera de relaciones exteriores, Omar Bula.
La Cancillería explicó que el acercamiento diplomático con Marruecos se justifica en los intereses de los colombianos. En su comunicación, el ministerio enmarcó la decisión dentro de una estrategia de ampliación de vínculos con África.
El Sáhara Occidental es un territorio en disputa desde hace décadas. Marruecos reclama su soberanía sobre la totalidad del antiguo territorio español, mientras que el Frente Polisario, que representa al pueblo saharaui, defiende la independencia. La posición de la Organización de las Naciones Unidas ha sido históricamente favorable a la celebración de un referéndum de autodeterminación, aunque hasta ahora no se ha concretado.
Colombia se suma así a un grupo de países que, en los últimos años, han cambiado su postura o la han precisado a favor de la propuesta marroquí de autonomía para la región. Estados Unidos, en 2020, reconoció la soberanía marroquí como parte de un acuerdo de normalización de relaciones con Israel.
Para Colombia, el giro implica una redefinición de su política exterior respecto al norte de África. El país ha mantenido tradicionalmente relaciones diplomáticas con ambos bandos del conflicto y ha participado en misiones de observación de la Minurso, la misión de la ONU para el Sáhara Occidental.
El anuncio puede tener repercusiones comerciales. Marruecos es un socio comercial menor para Colombia, pero ha buscado un mayor acercamiento con América Latina en sectores como fertilizantes, energías renovables y agricultura. La diplomacia económica suele acompañar estos reconocimientos.
La decisión también podría generar tensiones con Argelia, que apoya al Frente Polisario y rompió relaciones con Marruecos en 2021. Argelia ha sido proveedora histórica de gas para varios países, lo que añade un componente energético al tablero diplomático de la región.
En el plano interno, el reconocimiento reabre el debate sobre la coherencia de la política exterior colombiana en materia de descolonización y derechos de autodeterminación, temas en los que el país ha tenido una posición activa en foros multilaterales.
La Cancillería no ofreció, según el extracto de la fuente, mayores detalles sobre el contenido del reconocimiento, ni sobre eventuales acuerdos bilaterales derivados. Queda por conocer si la decisión incluye apertura de embajada, acuerdos comerciales o cooperación en materia de seguridad y migración.
El gobierno deberá ahora explicar ante el Congreso y ante la opinión pública el alcance del reconocimiento y las razones por las que considera que esta alineación con Rabat sirve a los intereses nacionales.
