El gobierno de Abelardo de la Espriella oficializó el retiro de cinco embajadores que no habían renunciado a sus cargos después del cambio de administración, según reportó el portal Pulzo. La decisión se conoce como parte de los ajustes iniciales del nuevo gobierno en el servicio exterior colombiano.
Los embajadores retirados son aquellos que, vencido el periodo de la administración anterior, se mantenían en sus destinos sin haber presentado renuncia protocolaria. En la práctica diplomática, los jefes de misión suelen ofrecer su dimisión cuando termina el mandato del gobierno que los acreditó, para que el nuevo Ejecutivo defina si los confirma o los releva.
La medida no es excepcional en Colombia. Tras cada cambio de gobierno, el Ministerio de Relaciones Exteriores tramita el retiro formal de los funcionarios de libre nombramiento y remoción que no continúan en el cargo. La diferencia, en este caso, es que el retiro se aplicó a cinco diplomáticos que no habían acatado ese procedimiento.
El retiro de un embajador implica el regreso del funcionario y el fin de sus funciones en el destino asignado. Mientras se designa un reemplazo, las sedes diplomáticas quedan a cargo de un encargado de negocios, figura prevista por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, tratado del cual Colombia es signatario.
Para la ciudadanía, la noticia tiene efectos prácticos en la atención consular y en la relación bilateral con los países donde se encontraban los jefes de misión retirados. Temas como visas, asistencia a colombianos en el exterior, cooperación y comercio dependen, en buena parte, del desarrollo del servicio exterior.
El gobierno también anunció cambios adicionales en el cuerpo diplomático, aunque la nota de Pulzo no detalla los nombres ni los destinos de los nuevos nombramientos. La nominación de embajadores en Colombia requiere, en la mayoría de los casos, el paso por el Senado de la República, según lo establece la Constitución.
El presidente Abelardo de la Espriella, al frente de la Casa de Nariño desde el inicio de su mandato, ha señalado la política exterior como una de las áreas prioritarias de su gestión. La reorganización del servicio exterior se inscribe en ese objetivo, junto con la redefinición de la presencia de Colombia en escenarios multilaterales.
Queda pendiente conocer la lista completa de los nuevos embajadores que serán propuestos, los países que cubrirán y la hoja de ruta que el gobierno presentará al Congreso para surtir el proceso de ratificación. La Cancillería será la encargada de coordinar los relevos y de mantener la continuidad operativa en cada sede.
