El gobierno del presidente Abelardo de la Espriella revocó la designación de Salvatore Mancuso como gestor de paz, según informó El Tiempo. La figura de gestor de paz había sido creada para que excombatientes y terceros contribuyeran a la verdad, la reconciliación y la no repetición en regiones afectadas por el conflicto armado.
La medida dejó sin efecto la Resolución 244 del 14 de agosto de 2023, con la que el anterior gobierno había nombrado a Mancuso en ese rol. Mancuso, exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, fue uno de los comandantes más conocidos del paramilitarismo y posteriormente se acogió a procesos de Justicia y Paz con la Jurisdicción Especial para la Paz.
La decisión se conoce en un momento sensible para los procesos de sometimiento y colaboración con la justicia. Mancuso ha tenido un papel controversial: ha denunciado presuntas connivencias entre sectores paramilitares, fuerzas de seguridad y políticos, y ha reclamado garantías de seguridad para él y su familia tras su regreso al país.
Con la revocación, el Ejecutivo le cierra al exjefe paramilitar el espacio institucional de gestor de paz, creado por el gobierno anterior como un puente entre los excombatientes y el Estado. Aún se desconocen los argumentos jurídicos exactos en los que se basó la decisión y si Mancuso puede recurrirla ante la justicia contencioso administrativa.
La figura de gestor de paz no otorga beneficios judiciales, pero sí facilita la interlocución directa con el gobierno y permite participar en instancias oficiales de construcción de paz. Su pérdida implica que Mancuso queda sujeto al cumplimiento de sus compromisos con la JEP y la Comisión de la Verdad, sin un canal adicional con el Ejecutivo.
El hecho reabre la discusión pública sobre los límites de la participación de antiguos jefes paramilitares en escenarios oficiales de paz. Organizaciones de víctimas y sectores políticos suelen dividir posiciones: algunos consideran que su aporte a la verdad es indispensable, otros cuestionan que reciban reconocimiento estatal sin haber cumplido plenamente sus obligaciones.
Mancuso llegó a Colombia en procesos recientes bajo el argumento de aportar verdad sobre el paramilitarismo, las masacres y la responsabilidad de terceros. Su rol como gestor de paz le permitía mantener interlocución directa con el alto gobierno, lo que ahora queda suspendido tras el acto administrativo del Ejecutivo.
Queda pendiente conocer el texto completo de la resolución de revocatoria, los motivos expresados por el gobierno nacional y si la decisión forma parte de una revisión más amplia de los gestores de paz designados por la administración anterior. Por ahora, la información disponible se limita a lo reportado por El Tiempo.
En cualquier caso, el desenlace vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central del proceso de paz colombiano: cómo equilibrar la búsqueda de verdad con el rechazo que generan algunos de sus protagonistas entre las víctimas y la sociedad.
