La Casa de Nariño estableció nuevas directrices para el manejo de la información oficial del Gobierno nacional, según reportó La Otra Verdad. Las medidas buscan unificar el discurso público y reducir la dispersión de mensajes entre las distintas dependencias del Estado.
Entre las decisiones adoptadas se encuentra la limitación de entrevistas y ruedas de prensa por parte de los distintos ministerios. La instrucción también restringe las respuestas que los ministros pueden ofrecer directamente a los medios de comunicación, una práctica habitual en gobiernos anteriores cuando cada cartera gestionaba su propia vocería.
Los principales anuncios del Gobierno quedarán concentrados en dos figuras: el presidente Abelardo de la Espriella y el nuevo vocero oficial Miller Soto. Esta centralización apunta a que exista una sola línea de comunicación sobre los temas prioritarios de la administración.
La medida se inscribe en la práctica conocida como centralización de la vocería presidencial, una estrategia usada por distintos gobiernos para mantener el control del mensaje y evitar interpretaciones contradictorias. En Colombia, la figura del portavoz de la Casa de Nariño ha tenido peso variable según la administración.
El cambio implica un giro en la relación entre los medios y las distintas carteras. Periodistas y equipos de comunicación de los ministerias deberán coordinarse previamente con la Casa de Nariño antes de difundir información oficial, lo que añade un filtro adicional entre las dependencias y la opinión pública.
Para los ciudadanos, el efecto práctico es que las declaraciones de los ministros sobre sus propias áreas podrían llegar de manera más espaciada o a través del canal presidencial. Sectores políticos y periodistas suelen alertar sobre el riesgo de que la centralización informativa limite el acceso a datos sobre programas y decisiones sectoriales.
La fuente consultada, La Otra Verdad, no detalla reacciones del Gobierno frente a cuestionamientos sobre la medida. Tampoco precisa a partir de cuándo rigen las nuevas directrices ni cuál será el procedimiento específico para solicitudes de información por parte de los medios.
Queda por verse cómo se aplicará la directriz en momentos de crisis, cuando la inmediatez suele ser clave. También está pendiente definir qué ocurre con la rendición de cuentas técnicas de cada ministerio ante el Congreso y ante sus propias audiencias sectoriales.
