El Gobierno nacional dejó sin efecto la designación de Salvatore Mancuso como gestor de paz, según informó Canal 1. La figura le había sido concedida en 2023, en un proceso que buscaba vincular a exjefes paramilitares en escenarios de contribución a la verdad y a la no repetición.
La decisión se conoce en un momento en el que el Ejecutivo ajusta su estrategia frente a los antiguos comandantes de las Autodefensas Unidas de Colombia que permanecen en procesos de justicia transicional. Retirar la asignación cambia la naturaleza de la participación de Mancuso dentro de las instancias oficiales de diálogo.
La figura de gestor de paz fue reglamentada en Colombia para permitir que personas con conocimiento de hechos violentos participaran en tareas de esclarecimiento y construcción de paz, sin que ello implicara un reconocimiento pleno del estatus político. Varios exlíderes paramilitares accedieron a esa categoría durante años recientes.
Mancuso, uno de los excomandantes más reconocidos de las AUC, ha tenido un tránsito complejo por la justicia colombiana. Ha sido vinculado a investigaciones por paramilitarismo, narcotráfico y múltiples violaciones a los derechos humanos, y ha cumplido condenas en Colombia y en Estados Unidos. Su rol como gestor de paz había sido cuestionado por víctimas y por sectores políticos.
Con la dejación sin efecto de la designación, el exjefe paramilitar queda por fuera del esquema formal de gestión de paz que le había permitido interlocutar con instancias del Estado. La medida no cierra los procesos judiciales en su contra ni los compromisos ya adquiridos dentro de la justicia transicional.
La determinación abre preguntas sobre la continuidad de los compromisos de verdad que Mancuso había asumido y sobre el papel que el Gobierno piensa ofrecer a otros exintegrantes de las AUC en procesos similares. Sectores de víctimas suelen pedir que cualquier participación esté condicionada al avance efectivo en las contribuciones a la verdad.
Organismos de derechos humanos y representantes de víctimas han señalado en otras oportunidades que la designación de gestores de paz debe ir acompañada de resultados concretos en esclarecimiento, reparación y entrega de información sobre hechos y responsables. La retirada de la figura puede ser leída en ese mismo sentido de exigencia de resultados.
Por ahora, la Presidencia no ha detallado si la decisión abre la puerta a una nueva designación bajo otras condiciones o si marca el cierre definitivo del vínculo de Mancuso con los esquemas oficiales de paz. Lo que queda claro es que el Gobierno redefine los términos de su relación con uno de los exlíderes paramilitares más visibles del país.
La noticia llega en un contexto de revisión general de las políticas de paz del Gobierno de De la Espriella, que ha puesto el acento en los resultados verificables de los acuerdos y en la protección de los derechos de las víctimas como ejes de cualquier escenario de diálogo.
