El Gobierno Nacional tomó distancia de la posibilidad de intervenir directamente la tasa de cambio, según reportó El Colombiano. El mensaje oficial responde a los llamados que distintos economistas y gremías habían hecho para que el Ejecutivo adoptara medidas ante la reciente presión sobre el peso.
La intervención cambiaria es una herramienta que los bancos centrales usan cuando consideran que el precio del dólar se mueve fuera de fundamentos reales, por compras o ventas de reservas para estabilizar el mercado. En Colombia, esa potestad recae sobre la Junta Directiva del Banco de la República, mientras que el Gobierno participa en las discusiones a través del Ministerio de Hacienda.
Voceros del Ejecutivo han argumentado en los últimos años que cualquier acción sobre la tasa de cambio debe respetar la autonomía del emisor y responder a criterios técnicos, no a coyunturas políticas. Esa línea se ha mantenido en distintas administraciones como parte de la política de independencia del Banco de la República, adoptada desde la Constitución de 1991.
El debate se reactivó en medio de un repunte del dólar frente al peso, atribuido por analistas a factores externos como la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos y el precio del petróleo. Sectores importadores y hogares con créditos en dólares han sido de los más afectados por la depreciación.
Entre los gremios que pidieron medidas se cuentan agremiaciones agrícolas y manufactureras, que dependen de insumos importados y de exportaciones que se vuelven más competitivas cuando el peso se debilita. Economistas consultados en los últimos días habían planteado opciones como mayor acumulación de reservas o intervención directa vía dólares del Tesoro.
La postura del Gobierno se conoce mientras se discuten en el Congreso las partidas del Presupuesto General de la Nación y se evalúa el cierre fiscal del año. El comportamiento del tipo de cambio es uno de los indicadores más vigilados por calificadoras, inversionistas y por los propios agentes del mercado de deuda pública.
Para los ciudadanos, el efecto más visible de la depreciación es el precio de bienes importados y de combustibles, que suele trasladarse al consumidor final en las semanas siguientes a los movimientos bruscos del dólar. También presiona la inflación, variable que el Banco de la República tiene en cuenta al fijar su tasa de interés de política.
El Ministerio de Hacienda no anunció por ahora medidas alternativas de alivio cambiario. El Gobierno reiteró su compromiso con la estabilidad macroeconómica y con el respeto al marco institucional vigente.
Queda por ver si la decisión se mantiene en las próximas semanas, en caso de que la presión sobre el peso se intensifique. Mientras tanto, gremios y analistas continuarían el debate sobre qué tan pertinente es una intervención cambiaria en el contexto actual.
