Luis Felipe Henao, presidente de la junta directiva de Ecopetrol, lanzó una alerta sobre la situación energética del país en declaraciones recogidas por Noticias Caracol. Según el directivo, la tarea de evitar un apagón en Colombia es hoy difícil y casi imposible.
Henao sostuvo que el gobierno saliente de Gustavo Petro dejó todos los elementos para que se diera un apagón, una afirmación que pone en el centro del debate el manejo del sector eléctrico durante los últimos años. La declaración se conoce en un momento de transición entre administraciones, cuando el nuevo gobierno encabezado por Abelardo de la Espriella recibe una infraestructura energética que, según el directivo, requiere decisiones urgentes.
Ecopetrol es la empresa más grande de Colombia y la principal petrolera del país, pero además participa en el sistema energético a través de distintas inversiones y operaciones. Su junta directiva tiene voz en temas estratégicos del sector, por lo que las afirmaciones de Henao tienen peso en la discusión pública sobre la confiabilidad del suministro eléctrico.
El concepto de apagón, en términos del sector eléctrico, hace referencia a un colapso del sistema que impide atender la demanda de energía de los usuarios. Cuando las plantas de generación, las líneas de transmisión o las redes de distribución no logran responder al consumo, se producen cortes masivos que afectan a hogares, industrias, comercios y servicios públicos esenciales.
La advertencia llega cuando el sistema interconectado nacional enfrenta riesgos asociados al crecimiento de la demanda, a la dependencia de condiciones climáticas para la generación hidráulica y a los retrasos en proyectos de transmisión y generación que estaban contemplados en los planes de expansión. Aunque Henao no entregó cifras concretas en el extracto reportado, su señalamiento apunta a una combinación de decisiones regulatorias y de inversión que habrían debilitado la capacidad de respuesta del sistema.
Para los ciudadanos, un apagón de gran escala implica consecuencias directas en la vida cotidiana: interrupciones en el servicio de agua potable, en la conectividad, en la atención hospitalaria, en el transporte y en la actividad productiva. Las industrias que dependen de energía continua, como la manufactura, la minería y el comercio electrónico, sufrirían pérdidas significativas, con un impacto posterior en el empleo y en los precios.
Desde el punto de vista institucional, las declaraciones del presidente de la junta de Ecopetrol abren un debate sobre la responsabilidad de los gobiernos anteriores en la planificación del sector eléctrico y sobre las decisiones que deberá tomar la nueva administración para fortalecer la red. También reavivan la discusión sobre el papel de la inversión privada, el esquema tarifario y la diversificación de la matriz, que en Colombia sigue siendo mayoritariamente hidráulica.
Por ahora, la atención se centra en las medidas que adopte el gobierno de Abelardo de la Espriella para atender la alerta. Entre los temas pendientes figuran el seguimiento al plan de expansión de transmisión, la entrada en operación de proyectos de generación y la revisión de los incentivos para atraer capital al sector. La transición energética que se ha planteado como objetivo de largo plazo añade otra capa de complejidad, pues los cambios en la matriz requieren inversiones que tardan años en materializarse.
Las declaraciones de Henao dejan sobre la mesa una pregunta que deberá responderse en los próximos meses: si el sistema eléctrico colombiano tiene la capacidad de sostener la demanda en los picos de consumo que se avecinan o si, por el contrario, los hogares y las empresas deberán prepararse para escenarios de restricción. La respuesta dependerá tanto de las decisiones regulatorias como de la velocidad con la que se ejecuten las obras de infraestructura previstas en el plan energético nacional.
