El Gobierno nacional, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, descartó aplicar una intervención en el mercado cambiario para frenar la caída del dólar frente al peso colombiano. La decisión se conoce en un contexto de presiones globales sobre las monedas emergentes y de expectativa sobre las tasas de interés internacionales.
Según reportó Pulzo, la posición oficial fue expuesta por el viceministro de Hacienda, quien reconoció que el fortalecimiento del peso colombiano tiene efectos negativos sobre las exportaciones. Un tipo de cambio más bajo reduce los ingresos en pesos de los productores nacionales que venden sus bienes en dólares.
El Banco de la República es la entidad autorizada para intervenir el mercado de divisas mediante la compra o venta de dólares. Esa herramienta suele usarse para moderar movimientos bruscos del tipo de cambio, aunque el Gobierno nacional puede coordinarse con el Emisor cuando lo considera necesario.
El viceministro puso sobre la mesa las causas principales de la caída del dólar en Colombia. Entre los factores mencionados aparecen los flujos de inversión extranjera, la dinámica de los precios del petróleo y las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, que afectan el valor relativo de las monedas latinoamericanas.
La apreciación del peso preocupa a exportadores de sectores como el agrícola, el cafetero, el floricultor y el manufacturero. Estos gremios han pedido en distintas ocasiones mecanismos que les permitan protegerse de la volatilidad cambiaria, especialmente en coyunturas de baja del dólar.
Para los importadores y para los colombianos que planean viajes al exterior, un dólar barato abarata las compras en moneda extranjera. El fenómeno tiene así efectos cruzados: favorece a unos agentes de la economía y perjudica a otros.
El Gobierno también deberá evaluar el impacto fiscal de un peso fuerte. Una parte de la deuda pública colombiana está denominada en dólares, y su servicio puede encarecerse o abaratarse según el comportamiento de la tasa de cambio.
Pulzo indicó que la administración De la Espriella decidió mantener una postura de no intervención y continuar observando la evolución del mercado. Queda pendiente si el Banco de la República adoptará medidas propias o si el Ejecutivo modificará su posición si la tendencia cambiaria se sostiene.
El tema queda instalado en la agenda económica de corto plazo. Sectores exportadores, analistas financieros y gremios esperan señales adicionales del Gobierno y del Emisor sobre los próximos pasos en materia de política cambiaria.
