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NeutralJusticia19 de agosto de 2026

El Gobierno de De la Espriella evalúa retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional

El Gobierno del presidente Abelardo De la Espriella contempla la posibilidad de retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional, según reveló Caracol Radio. La decisión estaría en análisis en la Casa de Nariño y en la Cancillería, lo que abre un debate de alcance internacional sobre el futuro del país en el sistema de justicia global.

El Gobierno de De la Espriella evalúa retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional

Imagen: Análisis Urbano

Neutral¿Por qué esta calificación?Baja confianza

El gobierno del presidente Abelardo De la Espriella estaría evaluando la posibilidad de retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional, según Caracol Radio y fuentes de Presidencia y Cancillería. Se trata de un anuncio en etapa de evaluación, sin decisión firme ni trámite formal reportado.

La evidencia disponible no es concluyente, así que el hecho se mantiene como neutral hasta que haya datos más firmes.

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Acción del gobiernoProyección
Impacto por dimensión
Legalidad y promesas-1

“El Gobierno de Abelardo De la Espriella evaluaría retirar a Colombia de la CPI”

Transparencia e institucionalidad-0.8

“contemplaría retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional”

Derechos y libertades-0.7

“retirar a Colombia de la CPI afecta el marco de justicia internacional y protección de derechos humanos”

Objeciones de la revisión independiente
  • Magnitud inflada: tres dimensiones con direcciones negativas considerables (-1.0, -0.8, -0.7) para un hecho que es solo una evaluación en etapa exploratoria, sin decisión tomada ni trámite formal iniciado. La rúbrica trata una hipótesis como si fuera un hecho consumado.
  • Atribución cuestionable como 'accion_gobierno': un 'evaluaría' o 'contemplaría' según una fuente radial no constituye una acción gubernamental ejecutada; es más una declaración de intención filtrada que una política en curso.
  • La dimensión 'derechos_libertades' (-0.7) añade un juicio causal ('afecta el marco de justicia internacional') que no está sostenido en el extracto: se infiere el efecto, no se reporta en los hechos. Es especulación evaluativa, no evidencia.
  • Estatus 'promesa' es discutible: no hay un compromiso explícito ante la ciudadanía ni un anuncio presidencial directo; es una filtración/evaluación reportada por un medio. Estaría mejor clasificado como 'denuncia' o 'proyección' según el código.
  • Una sola fuente (Caracol Radio) con referencia genérica a 'Presidencia y Cancillería' sin declaraciones directas atribuibles; confianza e incertidumbre deberían reflejar esta fragilidad probatoria.

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De acuerdo con Caracol Radio, el Gobierno nacional evalúa formalmente la opción de retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional, el tribunal con sede en La Haya encargado de juzgar crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio. La información, recogida por el portal Análisis Urbano, señala que el análisis se realiza en la Presidencia y en la Cancillería.

La CPI es un organismo de carácter permanente creado por el Estatuto de Roma, firmado en 1998 y en vigor desde 2002. Colombia ratificó ese estatuto en 2002, durante el gobierno de Álvaro Uribe, y desde entonces reconoce la jurisdicción del tribunal para investigar y juzgar, en última instancia, los peores crímenes internacionales cuando los Estados no pueden o no quieren hacerlo.

Una eventual salida del Estatuto de Roma no se concreta de manera inmediata. El propio tratado establece que cualquier Estado parte puede denunciar el instrumento mediante notificación al Secretario General de la ONU, y el retiro surte efecto un año después de recibida la comunicación, salvo que se revoque la decisión durante ese plazo. Ese procedimiento previsto en la fuente normativa explica por qué un anuncio de este tipo suele ir acompañado de tensiones diplomáticas y revisiones legales internas.

En el contexto interno colombiano, el debate sobre la relación con la CPI ha sido recurrente. El país ha sido escenario de investigaciones y observaciones preliminares del tribunal sobre hechos vinculados al conflicto armado, así como sobre situaciones posteriores a la firma del acuerdo de paz de 2016. Distintos sectores han cuestionado la jurisdicción de la Corte, mientras que víctimas y organizaciones de derechos humanos han defendido su papel para garantizar justicia en casos de graves violaciones.

El retiro tendría implicaciones directas para la cooperación internacional en materia penal. Colombia dejaría de estar obligada a cooperar con las solicitudes de arresto y entrega de la CPI, y pasaría a depender, en la práctica, de los mecanismos ordinarios de cooperación judicial bilateral y de la aplicación interna del derecho internacional humanitario. Eso, según expertos, puede modificar el estándar con el que se juzgan los crímenes más graves en el país.

Para la ciudadanía, una decisión de este calibre no es solo un asunto de política exterior. Familias de víctimas de desapariciones forzadas, massacres, reclutamiento de menores y otras conductas constitutivas de lesa humanidad han seguido durante años procesos nacionales e internacionales. Cambiar la jurisdicción aplicable puede alterar rutas de investigación abiertas y la percepción internacional sobre la garantía de no repetición.

En el plano diplomático, la movida también tocaría la relación con los Estados que son parte del Estatuto de Roma, que son la mayoría de la comunidad internacional. Salirse de la CPI suele asociarse con riesgos reputacionales y con tensiones en la cooperación en justicia, aunque varios países han anunciado retiros en distintos momentos, lo que muestra que la decisión, aunque excepcional, no carece de precedentes.

Hasta el momento, según la información de Caracol Radio recogida por Análisis Urbano, no hay un pronunciamiento oficial público del presidente Abelardo De la Espriella confirmando el inicio del proceso de denuncia. El Ejecutivo tampoco ha detallado, de acuerdo con la fuente, un cronograma ni los argumentos jurídicos que sustentan la evaluación. La Cancillería, en tanto, tiene a su cargo la coordinación de los aspectos de derecho internacional y de política exterior que una eventual salida implicaría.

Queda por verse si el Gobierno opta por formalizar la denuncia ante la ONU, si el Congreso entra a discutir el tema en algún momento del procedimiento y cómo reaccionan los organismos de control, la academia y las organizaciones de víctimas. Por ahora, la sola evaluación ya sitúa la relación de Colombia con la justicia penal internacional en el centro del debate público.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Corte Penal Internacional?

Es un tribunal permanente creado por el Estatuto de Roma de 1998, en vigor desde 2002, con sede en La Haya, que juzga a personas por genocidio, crímenes de guerra y de lesa humanidad cuando los Estados no pueden o no quieren hacerlo.

¿Desde cuándo hace parte Colombia de la CPI?

Colombia ratificó el Estatuto de Roma en 2002, durante el gobierno de Álvaro Uribe, y desde entonces reconoce la jurisdicción del tribunal para los crímenes más graves de trascendencia internacional.

¿Cómo sería el procedimiento para que Colombia salga de la CPI?

El Estado parte debe notificar su denuncia al Secretario General de la ONU. El retiro se hace efectivo un año después de esa notificación, salvo que se retire la intención durante ese plazo.

¿Qué consecuencias tendría el retiro para las víctimas?

Colombia dejaría de estar obligada a cooperar con solicitudes de captura y entrega de la CPI, lo que podría modificar el estándar de juzgamiento de crímenes graves y el desarrollo de procesos abiertos o en observación preliminar ante el tribunal.

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