La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, Acolgén, lanzó una alerta pública sobre el momento que atraviesa el sistema eléctrico nacional. Su presidenta aseguró que el déficit de energía firme para 2026 se ubica en 5,4 por ciento, una cifra que el gremio considera preocupante para la planeación del sector.
El concepto de energía firme se refiere a la capacidad garantizada de las plantas de generación para producir electricidad en condiciones de baja hidrología o de alta demanda. Cuando esta capacidad resulta inferior al consumo esperado, el sistema depende de medidas de contingencia y de compras de energía en mercados vecinos para cubrir el faltante.
Acolgén entregó el diagnóstico al inicio de la administración del presidente Abelardo de la Espriella. La vocera del gremio describió la situación como la recepción de la seguridad energética del país en cuidados intensivos, una metáfora usada para dimensionar la urgencia que, según el sector, enfrenta el sistema.
Para los usuarios residenciales, comerciales e industriales, un déficit sostenido puede traducirse en restricciones de servicio durante temporadas secas, mayor volatilidad en los precios de bolsa y presión sobre las tarifas que regulan la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg. La confiabilidad eléctrica es un insumo básico para la actividad productiva y la vida cotidiana.
El sistema eléctrico colombiano se apoya principalmente en generación hidráulica, con complemento termoeléctrico, solar y eólico en expansión. Acolgén ha insistido en los últimos años en que la entrada de proyectos renovables debe acompañarse de mecanismos de respaldo que aseguren disponibilidad cuando bajen los aportes de agua o del sol.
El gremio pidió al nuevo gobierno revisar la política de transición energética y avanzar en señales regulatorias para nuevas inversiones. La confiabilidad del suministro y la competitividad de los precios dependen de reglas estables y predecibles que incentiven la construcción de plantas y redes de transmisión.
Desde el sector se planteó la necesidad de evaluar los riesgos en el corto plazo y de activar los planes de expansión vigentes. La presidenta de Acolgén insistió en que la atención sobre el tema debe darse antes de que la situación se traduzca en apagones programados o en sobrecostos para los usuarios.
Queda pendiente la respuesta del Ministerio de Minas y Energía y de las demás entidades del sector a las cifras entregadas por Acolgén. El gobierno de De La Espriella deberá decidir si mantiene la hoja de ruta actual, la ajusta o adopta medidas extraordinarias para garantizar el suministro mientras se incorporan los proyectos en construcción.
