El presidente Abelardo de la Espriella firmó una resolución mediante la cual se ordena retirar la designación de Salvatore Mancuso como gestor de paz, según el extracto de la fuente. El acto administrativo deja sin efecto el rol que el exjefe paramilitar venía cumpliendo dentro de los esquemas de conversación con el Estado colombiano.
La figura de gestor de paz fue establecida para que personas con conocimiento de los contextos de violencia en Colombia pudieran aportar a los procesos de reconciliación. A esta figura han accedido exintegrantes de organizaciones armadas que cumplen con requisitos legales y compromisos verificables, y su rol se diferencia de otros instrumentos como los gestionadores o los participantes en mesas de diálogo formales.
Salvatore Mancuso es un excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia que tuvo un papel central en el proceso de Justicia y Paz tras la desmovilización de ese bloque paramilitar a mediados de la década pasada. Su trayectoria posterior incluyó condenas en Colombia y en Estados Unidos por narcotráfico y su regreso al país se produjo en un escenario de discusión sobre su posible aporte a los diálogos de paz total.
Con la firma de esta resolución, el Gobierno nacional deja sin efecto la decisión administrativa que le permitía a Mancuso actuar como gestor de paz. Hasta el momento, el extracto no precisa las razones específicas contenidas en el documento ni la fecha exacta de su expedición, por lo que el alcance completo de la medida se conocerá cuando se publique el texto íntegro.
La determinación se inscribe en la política de paz total que el Gobierno ha venido ejecutando, bajo la cual se evalúan de manera periódica los roles y figuras de quienes participan en los diferentes espacios de diálogo. Este tipo de revisiones han incluido cambios en la composición de mesas y ajustes en los criterios para la participación de gestores.
La salida de Mancuso del rol de gestor de paz tiene implicaciones directas para las comunidades y víctimas que esperaban algún tipo de aporte desde su conocimiento del conflicto armado. También afecta a los equipos técnicos y territoriales que venían articulando tareas con él en regiones donde su presencia estaba asociada a procesos de esclarecimiento y acompañamiento.
En el plano institucional, la resolución firmada por el presidente reordena la interlocución entre el Gobierno y los sectores que se relacionaban con Mancuso en su rol de gestor. Organizaciones de víctimas y sectores académicos han señalado en otras ocasiones la importancia de que estas figuras cuenten con condiciones claras de ingreso, permanencia y salida.
Queda pendiente conocer los detalles del texto firmado por el presidente, incluidos los considerandos, los argumentos jurídicos y los alcances temporales de la decisión. También se observará si esta resolución va acompañada de pronunciamientos de los ministerios del Interior y de Justicia, así como de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, entidades que suelen concurrir en este tipo de determinaciones.
La noticia llega en un momento sensible para los procesos de diálogo en Colombia, donde distintas mesas atraviesan etapas de evaluación y ajuste. La figura de gestor de paz seguirá siendo una herramienta dentro de la política de paz total, pero su uso queda supeditado a las decisiones del presidente y a la verificación periódica de los compromisos asumidos por cada gestor.
