El gobierno nacional, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, se reunió con representantes de Asocolflores, el gremio que agrupa a los productores y exportadores de flores en Colombia. La cita se produjo después de que Estados Unidos anunciara un arancel del 12,5% sobre las importaciones provenientes del país, según informó Infobae.
De acuerdo con la fuente, el sector floricultor expresó su preocupación por el efecto de la medida arancelaria en la actividad exportadora. Los voceros gremiales sostuvieron que la decisión compromete miles de empleos vinculados a la cadena productiva de las flores y afecta la estabilidad del comercio bilateral con Estados Unidos.
Colombia es uno de los principales proveedores de flores en el mercado estadounidense, junto con Ecuador y Kenia. La producción nacional se concentra en la Sabana de Bogotá y en el oriente antioqueño, zonas donde la floricultura genera una proporción significativa del empleo rural y femenino. La cadena involucra a cultivadores, empaquetadoras, transportadoras y operadores logísticos en los aeropuertos de exportación.
El encuentro entre el gobierno y el gremio buscó definir una hoja de ruta frente al nuevo escenario comercial. Aunque el extracto no detalla los compromisos puntuales asumidos por el ejecutivo, Asocolflores había solicitado acompañamiento en la búsqueda de mecanismos que mitiguen el impacto del arancel y preserven la competitividad del sector.
Los aranceles del 12,5% se inscriben en una serie de medidas comerciales adoptadas por Estados Unidos en el marco de su política de revisión de importaciones. Para productos agrícolas como las flores, estos gravámenes pueden trasladarse al precio final en el mercado de destino o ser absorbidos por el exportador, según la capacidad de negociación de cada cadena.
La floricultura es un sector sensible por su dependencia del ciclo de San Valentín y el Día de la Madre, fechas en las que se concentra una parte sustancial de las ventas anuales. Un sobrecosto arancelario en esas ventanas comerciales suele traducirse en menor volumen exportado o en menores márgenes para los productores colombianos, según han advertido en repetidas ocasiones distintos análisis gremiales.
Desde el punto de vista laboral, el sector emplea de forma directa e indirecta a cientos de miles de personas, con una presencia mayoritaria de mujeres en las labores de cultivo y poscosecha. Una caída en los pedidos externos tendría efectos inmediatos en municipios donde la floricultura es la principal fuente de ingreso formal.
El gobierno no dio a conocer, por ahora, si se adelantarán gestiones diplomáticas específicas ante Washington para revisar el arancel. Tampoco se informó sobre eventuales instrumentos de apoyo financiero o fiscal para los productores afectados durante la transición. La fuente consultada no precisa el calendario de próximos encuentros entre las partes.
Asocolflores reiteró su disposición a mantener el diálogo con el ejecutivo y pidió que las decisiones comerciales bilaterales con Estados Unidos consideren el peso del sector en la economía regional. El desenlace de estas conversaciones será clave para definir el rumbo de las exportaciones florales en los próximos ciclos productivos.
