El gobierno nacional declaró insubsistente a cinco embajadores de Colombia acreditados en distintos países, según informó el medio Radio Hoy. La decisión obedece a que esos diplomáticos no presentaron su renuncia protocolaria al cargo durante el proceso de transición institucional que se cumple con el inicio del nuevo gobierno.
La renuncia protocolaria es una figura contemplada en la normativa diplomática colombiana. Consiste en el retiro formal de la representación que hacen los embajadores al asumir un nuevo jefe de Estado, poniendo sus cargos a disposición del nuevo presidente. Es un acto de cortesía institucional que facilita el relevo ordenado en las sedes diplomáticas.
Según la fuente, la mayoría de los embajadores acreditados en el exterior sí presentaron su renuncia protocolaria dentro de los plazos y los usos diplomáticos. Solo cinco Jefes de Misión, entre ellos el exministro Guillermo Reyes, omitieron ese paso, lo que motivó la declaratoria de insubsistencia por parte del gobierno.
La figura de insubsistencia es una facultad que tiene el Ejecutivo para disponer del servicio de funcionarios de libre nombramiento y remoción. En el caso de los embajadores, al ser cargos de confianza del presidente de la República, pueden ser retirados sin que medie un proceso disciplinario previo, siempre que se respete el debido proceso administrativo.
Entre los afectados figura Guillermo Reyes, quien se desempeñó como embajador de Colombia en un destino del exterior y fue ministro de Justicia en una administración anterior. Su nombre se conoció de inmediato por la difusión que hizo el propio medio sobre la lista de los cinco funcionarios declarados insubsistentes.
El gobierno nacional entregó los pormenores de la decisión a través de la Cancillería, entidad que tiene a su cargo la formulación y ejecución de la política exterior. La Cancillería suele ser la encargada de tramitar ante el Ministerio de Relaciones Exteriores las decisiones administrativas sobre el cuerpo diplomático en el exterior.
En la práctica, la declaratoria de insubsistencia implica que esos embajadores quedan separados de sus cargos y deben regresar al país o reasumir sus funciones una vez se produzca el relevo ordenado. Mientras se posesionan los nuevos titulares, las sedes diplomáticas suelen quedar al frente de un encargado o del segundo de a bordo, según los reglamentos internos.
La transición entre gobiernos anteriores y nuevos ha incluido normalmente la rotación casi total de los embajadores. Esa dinámica es previsible porque los nombramientos en el exterior responden a la confianza política del Ejecutivo vigente. La novedad en este caso es la advertencia explícita de que no presentar la renuncia protocolaria acarrea la separación inmediata.
Queda pendiente la designación de los nuevos embajadores por parte del presidente Abelardo de la Espriella. El trámite debe pasar por el Ministerio de Relaciones Exteriores y, en algunos casos, por el beneplácito del país receptor, un procedimiento que puede tomar varias semanas antes de que el nuevo Jefe de Misión asuma funciones formalmente.
