El Gobierno nacional llevó al Congreso su defensa de la fumigación aérea de cultivos de coca con glufosinato, un herbicio que se enmarca dentro de la política contra los cultivos ilícitos, según reportó Pulzo. La exposición se realizó como parte del control político que el Legislativo ejerce sobre las decisiones del Ejecutivo en materia de seguridad y orden público.
De acuerdo con la fuente, la sustentación del Ejecutivo se apoyó en los requisitos legales que regulan la aspersión aérea en Colombia, una práctica que estuvo suspendida y que ha tenido un camino jurídico complejo durante las últimas décadas. La defensa planteó que el uso del glufosinato se haría con criterios técnicos y dentro del marco normativo actual.
La aspersión aérea de cultivos de uso ilícito ha sido uno de los temas más sensibles de la política antinarcóticos del país. Tras la suspensión de las fumigaciones con glifosato, el Gobierno ha explorado alternativas químicas, entre ellas el glufosinato, para retomar la intervención aérea sobre los cultivos de coca. El debate en el Congreso busca esclarecer las condiciones y los controles que acompañarían esa herramienta.
Según Pulzo, el Gobierno insistió en que cualquier operación de aspersión contaría con control judicial, un componente que ha sido exigido por distintos sectores para garantizar la legalidad del proceso. La intervención de las autoridades judiciales funcionaría como un filtro previo a la ejecución de las fumigaciones, con el fin de verificar el cumplimiento de los protocolos y de los requisitos establecidos en la ley.
La discusión en el Congreso ocurre en un contexto de presión internacional y nacional por los resultados de la lucha contra el narcotráfico. Colombia es uno de los principales productores de hoja de coca del mundo, y las estrategias para reducir los cultivos han oscilado entre la erradicación manual, la aspersión aérea y los programas de sustitución voluntaria, cada una con distintos niveles de eficacia y controversia.
La posibilidad de retomar la fumigación aérea con un herbicio diferente al glifosato implica un cambio técnico en la estrategia. El glufosinato es un herbicio de contacto con un perfil distinto al glifosato, y su uso ha sido evaluado por autoridades ambientales y sanitarias en distintos países. En Colombia, su implementación requeriría el cumplimiento de los estándares fijados por las entidades competentes.
Para la ciudadanía, el debate tiene implicaciones directas en territorios donde existen cultivos de coca, principalmente en zonas rurales afectadas por la presencia de economías ilegales. Las comunidades de esas regiones han expresado históricamente preocupaciones por los efectos de la aspersión aérea sobre la salud, el medio ambiente y los cultivos lícitos cercanos.
El Gobierno defendió que la aspersión aérea se realizaría con estrictos requisitos legales y con control judicial, una postura que busca responder a los cuestionamientos de congresistas y de sectores que piden garantías frente a los posibles impactos de la medida. La sesión en el Legislativo dejó abierta la posibilidad de nuevos espacios de discusión técnica sobre el tema.
Queda pendiente el seguimiento a la postura del Congreso, las observaciones de los organismos de control y la decisión final sobre el uso del glufosinato en el marco de la política antinarcóticos. La forma en que se concilie la herramienta con las exigencias legales y judiciales marcará los próximos pasos del Gobierno en esta materia.
Pulzo informó sobre la sesión en la que el Gobierno presentó su defensa, y el debate continúa abierto en el Legislativo y en la opinión pública sobre el rumbo de la lucha contra los cultivos ilícitos en Colombia.
