El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella presentó su respaldo al plan piloto de aspersión aérea con glufosinato de amonio que se desarrolla en el departamento de Putumayo. La iniciativa busca atacar cultivos de uso ilícito en una de las zonas históricamente más afectadas por la presencia de organizaciones dedicadas al narcotráfico, según reportó El Heraldo.
La defensa del programa la formuló un ministro del gabinete, cuya posición se conoce en medio de la controversia que ha rodeado la decisión oficial de retomar la aspersión aérea. De acuerdo con El Heraldo, el funcionario sostuvo que 'la amenaza es el narcotráfico' al ser consultado sobre las críticas al uso de este tipo de herbicidas en zonas rurales.
El Putumayo es uno de los epicentros históricos del cultivo de hoja de coca en Colombia. La región, fronteriza con Ecuador, ha sido escenario de operaciones de guerrilla, disidencias y grupos armados vinculados al negocio del narcotráfico durante las últimas décadas.
La aspersión aérea con glufosinato de amonio marca un cambio en la estrategia antidroga del Estado. Se trata de un herbicida distinto al glifosato que se utilizó en las fumigaciones manuales y áreas de finales del siglo XX y comienzos del 2000, suspendidas tras cuestionamientos por sus efectos en la salud y el ambiente.
La decisión ha despertado cuestionamientos por parte de comunidades campesinas, organizaciones ambientales y defensores de derechos humanos, preocupados por los posibles efectos del químico en suelos, fuentes de agua, cultivos lícitos y la salud de los habitantes de la zona.
Desde el Gobierno se ha insistido en que el plan se ejecuta como piloto y bajo estrictos protocolos. Funcionarios del Ejecutivo han pedido que la evaluación del programa se haga con base en los resultados técnicos que se obtengan en Putumayo antes de tomar una decisión sobre una eventual expansión.
La postura ministerial añade un elemento político a un debate que combina seguridad, ambiente y derechos de las comunidades rurales. Sectores productivos de la región han expresado temor de que el químico afecte cosechas como café, cacao y productos de pancoger.
El plan piloto se desarrolla mientras el Gobierno evalúa el rumbo de la política antidroga nacional, en un contexto de presiones internacionales y de compromisos asumidos por Colombia en la lucha contra el narcotráfico. Lo que ocurra en Putumayo será determinante para definir si el Ejecutivo avanza con nuevas áreas de aspersión o replantea el esquema.
Por ahora, la estrategia queda bajo la lupa de la opinión pública, de los organismos de control y de las comunidades del sur del país, que esperan resultados y garantías sobre el manejo del herbicida, la protección de sus cultivos y la preservación de los ecosistemas de la región.
