El Ministerio de Agricultura salió al paso de un reporte periodístico que daba cuenta de la muerte de más de 4.000 cabezas de ganado y de pérdidas superiores a 47.000 millones de pesos a raíz del fenómeno de El Niño. La cartera sostuvo que esas cifras carecen de sustento técnico, según publicó Infobae.
De acuerdo con la información divulgada, el análisis del Ministerio apunta a que las cantidades difundidas en ese reporte no se ajustan a los registros oficiales. El ministerio abrió una revisión técnica de los argumentos formales del reporte, en medio de la preocupación que generó la emergencia por la variabilidad climática en varias zonas ganaderas del país.
El fenómeno de El Niño ha provocado temporadas secas prolongadas y temperaturas por encima de las lecturas normales en buena parte del territorio colombiano. Esas condiciones afectan la disponibilidad de agua y pasto, dos factores centrales en la producción ganadera, y obligan a los productores a tomar decisiones de movilización de animales para evitar pérdidas mayores.
El Ministerio de Agricultura es la entidad encargada de acompañar al sector agropecuario, apoyar la sanidad animal y atender las emergencias del campo. Dentro de sus funciones está la de levantar censos y reportes sobre afectaciones, un insumo clave para orientar la ayuda a los pequeños y medianos productores.
El reporte periodístico al que respondió la cartera habló de más de 4.000 cabezas de ganado muertas, en un contexto en el que El Niño golpea con fuerza las zonas productoras. Esa magnitud de la afectación, de ser cierta, tendría repercusiones directas sobre el ingreso de miles de familias campesinas y sobre el abastecimiento de carne y leche en varias regiones.
Ante la controversia, la entidad pidió que cualquier dato sobre mortalidad de ganado debe tener base técnica antes de hacerse público. Esa solicitud se da en medio de una emergencia que mantiene en alerta a los departamentos más vulnerables a la sequía, en los que la ganadería es una de las principales fuentes de empleo rural.
Según Infobae, la cartera reconoció que el fenómeno climático sí representa un riesgo para la actividad ganadera y que se mantiene el seguimiento a las zonas afectadas. La diferencia, aclaró, está en que las cifras que circulan deben corresponderse con la información levantada en campo por las autoridades competentes.
Queda pendiente que el Ministerio publique los datos técnicos con los que sustenta su posición. Mientras tanto, las organizaciones gremiales del sector y los productores de las regiones más golpeadas por la sequía esperan que se aclaren las cifras y se definan las acciones de apoyo que se pondrán en marcha para mitigar el impacto sobre la ganadería nacional.
