El gobierno electo de Abelardo de la Espriella arrancó su agenda internacional en Washington, donde sostuvo los primeros encuentros con organismos multilaterales. El objetivo declarado es recuperar la confianza de esas entidades y abrir la puerta a nuevos flujos de inversión hacia Colombia, según reportó El Colombiano.
Entre los avances anunciados por la delegación figura el respaldo del Banco Mundial a la transición que se avecina. La entidad multilateral se comprometió a acompañar el proceso y a respaldar las prioridades que defina el nuevo equipo económico cuando asuma funciones.
El Fondo Monetario Internacional, por su parte, ofreció asistencia técnica para elaborar un diagnóstico fiscal del país. Ese peritaje será uno de los insumos con los que el gabinete entrante buscará ordenar las cuentas públicas y presentarlas ante los mercados internacionales.
Las reuniones se producen en un momento sensible para la economía colombiana. En los últimos años el país ha enfrentado mayores exigencias de calificación crediticia y una presión creciente sobre el recaudo tributario y el gasto público, temas que suelen centrar la conversación con el FMI y el Banco Mundial.
Para el equipo de De la Espriella, el contacto temprano con estas instituciones busca algo específico: enviar señales de ortodoxia fiscal a los inversionistas y a los organismos que miden el riesgo soberano. La comunicación oficial del gobierno electo insistió en que la prioridad es la confianza, no solo el crédito.
La elección de Washington como primera parada no es casual. En esa ciudad confluyen la sede del FMI, del Banco Mundial y del BID, además de buena parte de los fondos de inversión que financian deuda emergente. Cerrar acuerdos preliminares allí suele ser un paso previo a desembolsos concretos en los meses siguientes.
El diagnóstico fiscal con asistencia del FMI funcionará como línea base del nuevo ministerio de Hacienda. Permitirá medir el tamaño del desbalance, la composición del gasto y los espacios de ajuste. A partir de ese mapa, el gobierno electo podrá afinar el plan plurianual que presentará al Congreso.
El anuncio deja tareas pendientes. Faltan por definirse los términos exactos de la asistencia técnica, los plazos del acompañamiento del Banco Mundial y el calendario con el que el nuevo gabinete articulará esos compromisos con la banca multilateral y los mercados de deuda.
Si las señales son bien recibidas por las calificadoras, el efecto más inmediato sería una mejora en la percepción de riesgo y una baja en las tasas a las que Colombia coloca bonos en el exterior. Si no lo son, el costo político del ajuste fiscal recae sobre el conjunto de la ciudadanía, vía menores espacios para inversión social.
Por ahora, el gobierno electo apuesta a que la diplomacia económica en Washington marque el tono de los primeros cien días. La receta clásica de este tipo de acercamientos combina ajuste gradual, protección a los más vulnerables y narrativa de estabilidad, ingredientes que De la Espriella promete desplegar.
