La emergencia por los incendios forestales en el Tolima fue escalada al nivel de calamidad pública por el Gobierno nacional, según informó Vanguardia. Con esa declaratoria, el Ejecutivo queda habilitado para adoptar medidas extraordinarias desde el orden nacional, un mecanismo previsto en el marco legal colombiano para responder a situaciones de desastre que superan la capacidad de respuesta local.
Los incendios que motivan la decisión ya afectan cerca de 50.000 hectáreas en el departamento, una cifra que da cuenta de la magnitud del fenómeno. El Tolima, uno de los departamentos con mayor tradición agrícola del centro del país, registra cada año temporadas de fuego que se han recrudecido por el cambio climático y por la presión sobre los ecosistemas andinos.
La declaratoria de calamidad pública permite agilizar recursos, compras y contrataciones, y movilizar apoyo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), las Fuerzas Militares, los Bomberos y otras entidades. También facilita la llegada de cooperación internacional si la situación lo amerita, aunque por ahora no se ha informado sobre una solicitud formal en ese sentido.
La medida llega después de varios días en los que las llamas han consumido cobertura vegetal en zonas rurales y se han acercado a cascos urbanos en distintos municipios del departamento. La conflagración ha puesto en riesgo cultivos, fuentes de agua, fauna silvestre y la calidad del aire que respiran los habitantes de los municipios cercanos.
Para los productores agrícolas del Tolima, los efectos se traducen en pérdidas en cafetales, cultivos de arroz, plátano y frutales, así como en la afectación de suelos que tardan años en recuperarse. Organizaciones campesinas y gremios agropecuarios suelen ser interlocutores clave en estas emergencias, tanto para la cuantificación de daños como para la reconstrucción posterior.
En materia ambiental, la pérdida de 50.000 hectáreas de bosque y rastrojo tiene consecuencias sobre la regulación hídrica y sobre la biodiversidad de los Andes centrales. El Tolima aporta buena parte del agua que consumen ciudades y municipios del centro occidente colombiano, por lo que la recuperación de las cuencas afectadas será un proceso de largo plazo.
Según la fuente, la declaratoria también abre la puerta a ayudas humanitarias para las familias damnificadas y a programas de reubicación temporal si las condiciones de seguridad lo requieren. Las autoridades locales, en coordinación con la UNGRD, deberán presentar en los próximos días los balances detallados de áreas quemadas, viviendas afectadas y personas perjudicadas.
Queda pendiente conocer el plan de contingencia integral que acompañe la declaratoria, incluyendo los recursos presupuestales asignados, la duración estimada de la emergencia y las medidas de prevención para evitar que los incendios se sigan propagando. Mientras tanto, el llamado de las autoridades es a no realizar quemas controladas y a reportar focos de fuego a las líneas de emergencia.
