La medida que elimina el límite del 30% para la inversión de recursos de pensiones en el exterior entró en vigor este 7 de octubre, según reportó Diario del Sur. Hasta ahora, los fondos de pensiones colombianos solo podían destinar hasta esa proporción de su portafolio a activos fuera del país.
Con la eliminación del tope, las administradoras de fondos de pensiones (AFP) ganan margen para colocar una porción mayor de los ahorros de los trabajadores en mercados internacionales. Esto incluye acciones, bonos y otros instrumentos financieros cotizados en bolsas extranjeras.
En la práctica, el cambio les da a los fondos más herramientas para diversificar. La idea, según se desprende de la decisión, es reducir la dependencia del mercado local y buscar oportunidades de mayor rentabilidad en otras geografías, siempre dentro del marco regulatorio que supervisa la Superintendencia Financiera.
Para los afiliados al sistema de pensiones, la modificación no implica decisiones individuales ni traslados entre fondos. El ajuste opera a nivel de la administración del portafolio y, en teoría, podría reflejarse en los rendimientos que se acreditan a las cuentas individuales de ahorro pensional.
En Colombia, el régimen de ahorro individual con cesantías y pensiones obligatorias se administra principalmente a través de cuatro fondos privados, además del Fondo de Solidaridad Pensional. Las decisiones sobre dónde invertir esos recursos las toman las sociedades administradoras con criterios de riesgo y rentabilidad definidos por la ley.
La Superintendencia Financiera es la entidad encargada de vigilar que las inversiones cumplan los límites de riesgo y los principios de seguridad y rentabilidad que rigen el manejo de los ahorros pensionales. Aunque el tope de 30% desaparece, el regulador conserva facultades para fijar condiciones sobre concentraciones por país, emisor o tipo de activo.
Desde el sector financiero, la apertura suele presentarse como una oportunidad para mejorar los retornos de largo plazo. Críticos, en cambio, han advertido en otras ocasiones que una mayor exposición externa también puede trasladar a los afiliados la volatilidad de los mercados internacionales, como ocurrió en episodios de crisis globales.
La decisión se suma a una serie de ajustes que el Gobierno ha promovido en los últimos años para modernizar el sistema financiero y ampliar las opciones de inversión. El Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Ministerio del Trabajo son las carteras que suelen liderar este tipo de definiciones, en coordinación con los organismos de regulación.
Queda pendiente conocer los nuevos lineamientos técnicos que la Superintendencia Financiera expedirá para acompañar el cambio, y los reportes periódicos que deberán entregar las AFP sobre la composición de sus inversiones. Esa información será clave para medir si la diversificación anunciada se traduce en mejores resultados para los afiliados.
El sistema de pensiones colombiano administra billones de pesos en ahorros de trabajadores formales. Cada modificación en las reglas de inversión tiene efectos directos sobre la capacidad del sistema para pagar mesadas futuras y sobre la competencia entre fondos por atraer afiliados.
