El Gobierno nacional avanza en una estrategia para que Colombia gane participación en el comercio mundial de productos avícolas, según informó BusinessCol. La apuesta central del plan es colocar al país como exportador relevante de pollo y huevo, dos alimentos básicos en la dieta de los hogares colombianos y de buena parte de América Latina.
La iniciativa se inscribe en la política de diversificación de exportaciones que el Ejecutivo viene promoviendo desde el inicio de su gestión. Hasta ahora, la canasta exportadora colombiana ha dependido en buena medida del petróleo, el carbón, el café y las flores. Incorporar productos del agro con alto consumo interno responde al propósito de reducir esa concentración.
El sector avícola colombiano ha mostrado crecimiento sostenido durante los últimos años. Fenavi, el gremio que reúne a productores de pollo y huevo, ha reportado de forma periódica incrementos en la producción, jalonados por el consumo interno, que es el principal destino de la carne de pollo en el país. Esa base productiva es la que el Gobierno busca proyectar hacia afuera.
Para los productores, la apertura de nuevos mercados implica cumplir estándares sanitarios y de inocuidad reconocidos por los países compradores. La admisibilidad sanitaria suele ser uno de los pasos más demorados en estos procesos, porque requiere negociaciones bilaterales entre las autoridades de cada nación y auditorías a las plantas de procesamiento.
En materia económica, el plan puede tener efectos en dos frentes. Por un lado, está la generación de divisas por la venta de productos avícolas en el exterior. Por el otro, la dinamización de cadenas asociadas como la producción de maíz y soya, que son la base de la alimentación animal y que Colombia todavía importa en volúmenes significativos.
Para los consumidores, el impacto inmediato no es evidente. Las exportaciones se hacen usualmente con los excedentes de producción, por lo que la oferta interna podría mantenerse estable en el corto plazo. A mediano plazo, una mayor escala de producción puede traducirse en precios más competitivos si las condiciones del mercado lo permiten.
La estrategia también se apoya en el concepto de seguridad alimentaria. Diversificar los compradores externos reduce la dependencia de un solo mercado y da estabilidad a los ingresos de los productores frente a caídas del consumo interno. Esa misma lógica ha sido usada por países como Brasil y Argentina, hoy entre los mayores exportadores avícolas del mundo.
Quedan varios frentes por resolver. Falta conocer la lista concreta de países a los que Colombia pretende llegar con pollo y huevo, los plazos previstos y los recursos públicos asignados para acompañar a los productores en los procesos de certificación. También está pendiente precisar cómo se articularán los ministerios de Comercio, Agricultura y la Agencia Sanitaria INVIMA en este propósito.
De acuerdo con BusinessCol, el plan forma parte de una agenda más amplia del Gobierno para fortalecer las exportaciones no minero energéticas. En ese marco, el sector avícola aparece como una de las apuestas por su volumen de producción actual y por la posibilidad de agregar valor a una materia prima de origen agrícola.
