La administración de Abelardo de la Espriella puso en marcha el Plan Energía Ya, una estrategia dirigida a blindar el servicio eléctrico frente a la amenaza del fenómeno de El Niño. Según reportó Valora Analitik, el paquete incluye una inyección de 1,5 billones de pesos destinada a reforzar la liquidez de las empresas del sector.
El anuncio llega en un momento sensible para el sistema eléctrico colombiano, que en los últimos años ha enfrentado presiones financieras por el elevado nivel de deuda de varios comercializadores y generadores. Las empresas del ramo han advertido en distintos escenarios que los atrasos en el pago de subsidios y los precios de bolsa han apretado sus flujos de caja, al punto de poner en riesgo la continuidad del servicio en algunas zonas del país.
El Plan Energía Ya se articula como un escudo frente a dos riesgos simultáneos. Por un lado, la crisis de liquidez que golpea a operadores pequeños y medianos. Por el otro, la llegada del fenómeno de El Niño, que suele reducir los caudales de los ríos andinos y, con ellos, la capacidad de las hidroeléctricas, que aportan la mayor parte de la generación del país.
El Gobierno no aclaró de inmediato el origen exacto de los recursos ni el mecanismo de giro a las empresas. Sin embargo, la apuesta oficial apunta a que el dinero fluya con rapidez para evitar suspensiones del servicio en regiones con mayor vulnerabilidad climática. La prioridad declarada es blindar a los usuarios residenciales, en especial a los estratos bajos que dependen del servicio para refrigeración y conservación de alimentos durante las olas de calor.
El sector eléctrico colombiano se compone de generadoras, transmisoras, distribuidoras y comercializadoras. Las primeras producen la energía, las segundas la transportan por redes de alto voltaje, las terceras la llevan a los hogares y las últimas gestionan la relación con el usuario final. Cuando la cadena tropieza en cualquiera de sus eslabones, el riesgo de racionamiento o de apagones localizados se eleva.
La llegada de El Niño suele traducirse en niveles bajos en embalses como el de Chivor, Guavio o El Peñol, lo que obliga a activar plantas térmicas, más costosas y contaminantes. Ese mayor costo de generación termina trasladándose a las tarifas que pagan los hogares, justo cuando la demanda sube por el uso de ventiladores y neveras. Por eso el componente de liquidez del plan también busca moderar el golpe en la factura.
Las reacciones del sector no se hicieron esperar. Gremios como Acolgén y Andesco han pedido en los últimos meses esquemas extraordinarios de capitalización y alivios tarifarios. Con el Plan Energía Ya, el Gobierno intenta responder a ese reclamo sin recurrir a fórmulas que comprometan las finanzas públicas en el largo plazo, según el tono del anuncio recogido por Valora Analitik.
Quedan varios pendientes por resolver. Falta conocer el cronograma de desembolsos, los criterios para asignar los recursos entre empresas y el plan de contingencia operativo para los meses de mayor estrés hídrico. También está sobre la mesa la discusión estructural sobre el modelo tarifario, un debate que el Ejecutivo ha dicho que abrirá en paralelo pero que no se resuelve con esta inyección.
Para los ciudadanos, en el corto plazo, el mensaje oficial es de tranquilidad: habrá recursos para sostener el servicio. En el mediano plazo, la factura de energía y la capacidad del sistema para resistir futuros eventos climáticos dependerán de que las medidas anunciadas se ejecuten con transparencia y de que la transición hacia fuentes renovables avance al ritmo que exige el cambio climático.
