El Gobierno Nacional expidió el Decreto 0802, mediante el cual declaró la situación de desastre de carácter nacional como consecuencia del fenómeno de El Niño. La norma estará vigente durante 12 meses, según informó la fuente, con el fin de atender el riesgo inminente que el fenómeno representa para la seguridad y la salud pública de los colombianos.
La declaratoria de desastre nacional es una herramienta contemplada en el ordenamiento jurídico colombiano para hacer frente a situaciones que superan la capacidad de respuesta de las autoridades locales y regionales. Al declararse a nivel nacional, se habilitan mecanismos extraordinarios de coordinación entre las entidades del Estado y se facilita la destinación de recursos para atender la emergencia.
El fenómeno de El Niño es un evento climático recurrente asociado al calentamiento inusual de las aguas del océano Pacífico tropical. En Colombia, sus efectos más visibles suelen ser la reducción de las lluvias, el aumento de las temperaturas, los incendios forestales, las sequías en regiones agrícolas y el desabastecimiento de agua en municipios que dependen de fuentes superficiales.
La declaratoria busca, según lo expresado por el Gobierno, prevenir y mitigar los impactos sobre la población. Entre los riesgos señalados en el decreto se encuentran los que afectan la seguridad, en zonas donde la alteración del clima puede favorecer emergencias por incendios o por alteraciones en el orden público, y la salud pública, ante el aumento de enfermedades asociadas a la deshidratación y a la calidad del aire.
Con esta decisión se activan protocolos de articulación entre entidades nacionales, departamentales y municipales. La normatividad vigente permite que el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres concentre esfuerzos y que el Gobierno canalice partidas presupuestales adicionales hacia los sectores y territorios más golpeados por el fenómeno.
La duración de 12 meses establecida en el Decreto 0802 responde a la necesidad de cubrir todo el ciclo del fenómeno, que suele extenderse desde su fase inicial hasta la recuperación de las condiciones normales. Durante ese periodo, las autoridades podrán actualizar los planes de contingencia y disponer de recursos para obras de mitigación, atención de emergencias y apoyo a comunidades afectadas.
La declaratoria también genera efectos en la economía regional. Sectores como el agropecuario, el hidroeléctrico y el de acueducto suelen resentirse durante episodios fuertes de El Niño. La falta de lluvias reduce los caudales de los ríos, limita el riego de cultivos, afecta la generación de energía y obliga a racionamientos de agua en varios municipios del país.
En materia de salud, las autoridades suelen extremar la vigilancia frente a brotes de enfermedades transmitidas por vectores y a complicaciones respiratorias derivadas de la mala calidad del aire. La declaratoria facilita la activación de planes hospitalarios de contingencia y la compra de insumos en momentos de mayor demanda.
A partir de la publicación del decreto, las entidades del orden nacional, departamental y municipal deberán ajustar sus planes de acción a los lineamientos fijados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y los ministerios involucrados. La ciudadanía podrá consultar los protocolos y puntos de atención habilitados en su territorio a través de los canales oficiales de cada alcaldía y gobernación.
Queda pendiente el seguimiento al impacto real del fenómeno durante los próximos meses y la evaluación periódica que hagan las autoridades sobre la evolución de la emergencia. La declaratoria tendrá efecto hasta que se cumplan los 12 meses previstos o hasta que el Gobierno determine, con base en reportes técnicos, que cesaron las condiciones que la motivaron.
