El Gobierno nacional, a través del Ministerio de Transporte, expidió el Decreto 999 de 2026, una norma que pone el foco en la educación vial dentro de los planteles educativos. Según la información oficial divulgada por la cartera, el decreto incorpora de manera sistemática la enseñanza del uso seguro de la bicicleta y de otros medios de movilidad en los colegios del país.
La educación vial ha sido durante años una materia pendiente en el sistema escolar colombiano. Aunque distintas normas y campañas han intentado promover comportamientos seguros en las vías, la formación de peatones, ciclistas y futuros conductores no siempre ha contado con un espacio formal dentro del currículo. Con este decreto, el Ministerio busca llenar ese vacío y darle un carácter más estructurado.
El Ministerio de Transporte es la entidad encargada de definir las políticas nacionales en materia de tránsito y movilidad. La expedición de decretos como este hace parte de sus facultades regulatorias y suele ir acompañada de lineamientos para secretarías de Educación, instituciones educativas y autoridades locales de tránsito, que son quienes terminan ejecutando las medidas en el territorio.
Una de las novedades que destaca la fuente es la incorporación explícita del uso de la bicicleta y otros medios de movilidad. Esta inclusión responde al crecimiento del uso de la bici en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali, donde cada vez más estudiantes se desplazan a sus colegios en bicicleta o en modos no motorizados. Formar a los jóvenes en el uso correcto de estos medios se vuelve clave para reducir accidentes.
La decisión también pone sobre la mesa la responsabilidad que tienen las instituciones educativas. Con la entrada en vigencia del decreto, los colegios deberán ajustar o ampliar sus proyectos pedagógicos para incluir contenidos de educación vial, promover prácticas seguras en los entornos escolares y articularse con las autoridades de tránsito locales para actividades de sensibilización.
Para las familias, la medida implica un cambio en la forma en que sus hijos aprenden a moverse por la ciudad. Los estudiantes no solo recibirán teoría sobre señales y normas de tránsito, sino también formación práctica sobre cómo comportarse como peatones, como ciclistas y como usuarios del transporte público. Esto puede traducirse en menos accidentes y en una mayor autonomía de los menores en sus recorridos diarios.
Desde el punto de vista de la seguridad vial, el decreto se enmarca en los esfuerzos por reducir la siniestralidad en las vías colombianas, una de las principales causas de muerte en el país. Aunque la fuente no entrega cifras específicas de accidentalidad, el propósito declarado es formar ciudadanos más conscientes, lo que a largo plazo puede contribuir a disminuir víctimas en las calles.
Queda pendiente conocer los detalles del texto completo del decreto, como los plazos de implementación, los grados escolares cubiertos y los mecanismos de evaluación con los que se medirá el impacto de la nueva educación vial. También falta ver cómo se articulará esta norma con los Planes Escolares de Movilidad Segura y con las estrategias de seguridad vial que ya existen en municipios y departamentos.
Por ahora, el Ministerio de Transporte informó la expedición de la norma y aseguró que seguirá acompañando el proceso con asistencia técnica a las entidades territoriales. La aplicación efectiva dependerá, en gran parte, de la capacidad de los colegios y de las secretarías de Educación para adaptar sus programas a lo dispuesto en el Decreto 999 de 2026.
