El ministro de Minas y Energía, Edwin Gómez, solicitó ante el Congreso de la República un traslado presupuestal por $1,2 billones. Los recursos se destinarían a medidas de liquidez para las empresas del sector elétrico, en medio de la preocupación por el impacto del fenómeno de El Niño sobre la generación de energía.
Según el titular de la cartera, la urgencia responde a la necesidad de garantizar la continuidad del suministro eléctrico en el país. El Niño provoca la disminución de los caudales de los ríos y, con ello, una caída en la producción de las centrales hidroeléctricas, que representan la mayor fuente de electricidad en Colombia.
Gómez defendió que, sin estos recursos, el sistema podría enfrentar restricciones severas en los próximos meses. La solicitud fue planteada como una herramienta para que las empresas generadoras, transmisoras y comercializadoras puedan sostener sus operaciones financieras mientras se estabilizan las condiciones climáticas.
El sector elétrico colombiano depende en más de un 60 % de la generación hídrica, según registros históricos del Ministerio de Minas y Energía. Cuando los embalses bajan por cuenta de sequías prolongadas, el sistema activa plantas térmicas, que son más costosas y elevan las tarifas para los usuarios finales.
El llamado del ministro se da en un contexto de debates previos sobre la suficiencia de las reservas énergétiques del país. En ciclos pasados de El Niño, como los de 2015 y 2019, las autoridades tuvieron que acudir a esquemas de contingencia y a la importación de gas y combustibles para sostener la generación térmica.
La petición de $1,2 billones deberá ser evaluada por las comisiones económicas del Congreso, donde se discutirá la fuente de los recursos y su destinación específica. Hasta el momento, el Ministerio no ha detallado si los fondos provendrían del Presupuesto General de la Nación, de un crédito o de una reasignación dentro del mismo sector.
Para los usuarios residenciales e industriales, una crisis de liquidez en el cadeia eléctrico podría traducirse en incrementos tarifarios o en restricciones programadas de servicio. Por eso, el Gobierno ha insistido en que la medida busca prevenir un escenario de mayor costo para los hogares colombianos.
Organizaciones gremiales del sector, como Acolgén y Andeg, han advertido en otras oportunidades sobre los efectos financieros que trae una temporada seca prolongada. La cartera ministerial busca que el Congreso apruebe el giro antes de que termine el primer semestre, cuando se prevé el pico de El Niño en el territorio nacional.
La discusión ahora se traslada al legislativo, que deberá ponderar la urgencia climática frente a las restricciones fiscais del Gobierno nacional. De no aprobarse los recursos, las autoridades energéticas tendrían que recurrir a los mecanismos ordinarios de administración de cargas y racionamientos preventivos.
