La directriz fue impartida por el Ministerio de Minas y Energía y obliga a todas las entidades públicas del orden nacional a diseñar planes concretos para disminuir su gasto de electricidad. Cada organismo deberá reportar sus resultados al Ministerio, según informó El País de Cali.
La decisión se adopta como medida preventiva ante la posible llegada del fenómeno de El Niño, un evento climático asociado a temporadas de menor precipitación y mayor temperatura. En Colombia, El Niño suele traducirse en menor caudal de los ríos que alimentan los embalses y, por tanto, en una caída de la generación hidroeléctrica, la principal fuente de electricidad del país.
El Ministerio ha señalado que el objetivo es fortalecer la seguridad energética. Para ello, las entidades deberán ejecutar acciones operativas como la optimización del uso de aires acondicionados, apagado de equipos en horarios no laborales y racionalización de la iluminación en sedes administrativas.
El llamado también incluye a empresas y hogares, aunque la orden formal recae sobre el sector público. Las autoridades recomiendan revisar instalaciones eléctricas, sustituir equipos obsoletos por otros de mayor eficiencia y aprovechar al máximo la luz natural en oficinas y edificios oficiales.
En Colombia, la mayor parte de la electricidad se genera en centrales hidroeléctricas, lo que hace al sistema particularmente sensible a los cambios en el régimen de lluvias. Cuando los embalses bajan, el país suele activar esquemas de respuesta que combinan mayor uso de plantas térmicas, campañas de ahorro y, en casos extremos, programas de racionamiento programado.
Las reacciones del sector empresarial aún no se conocen de forma oficial, aunque gremios energéticos han resaltado en ocasiones pasadas la importancia de anticiparse a los periodos secos. Hasta el momento, el Ministerio no ha detallado metas cuantitativas de reducción, pero sí dejó abierta la posibilidad de ajustar los lineamientos según evolucione el clima.
Para los ciudadanos, la consecuencia más directa es un llamado a adoptar prácticas de ahorro similares en sus hogares y lugares de trabajo. Si las entidades logran reducir su consumo, el efecto agregado podría aliviar la presión sobre el sistema interconectado nacional durante los meses de menor disponibilidad hídrica.
Queda pendiente conocer los plazos que tendrán las entidades para presentar sus planes, los indicadores con los que se medirá el cumplimiento y si la medida vendrá acompañada de incentivos o sanciones para los organismos que no reduzcan su consumo de forma efectiva.
