Según el reporte de Buenaventura en Línea, el Gobierno nacional impartió la orden de reformar el régimen de fotomultas. El propósito declarado es doble: detener los cobros que no correspondan a infracciones reales y reorientar el sistema hacia la prevención de accidentes en las vías.
Las fotomultas son sanciones impuestas a partir de cámaras y sistemas automáticos de detección. En Colombia operan desde hace más de una década como herramienta de control del tránsito en ciudades principales y corredores intermunicipales. El modelo ha sido cuestionado en varias ocasiones por conductores, gremios y personerías municipales, que señalan cobros automáticos sin suficiente verificación.
Con la reforma, la administración busca separar dos funciones que suelen mezclarse en el debate público. Por un lado, el recaudo por infracciones. Por el otro, la reducción efectiva de la siniestralidad vial. La directriz apunta a que la segunda se convierta en el objetivo central y que el primero deje de percibirse como un fin en sí mismo.
Para los ciudadanos, el anuncio abre la expectativa de cambios en el bolsillo y en la relación con las autoridades de tránsito. Conductores que han recibido comparendos electrónicos esperan criterios más claros sobre cuándo procede la sanción y cuándo el cobro puede ser revertido. También esperan reglas frente a los plazos de notificación y los recursos de apelación.
El sector de transporte formal y los representantes de los motociclistas, históricamente críticos del sistema, han pedido en audiencias públicas que se revisen los márgenes de tolerancia de los equipos y los criterios de calibración. La reforma que ahora se impulsa puede abrir espacio para discutir esos puntos técnicos.
En materia institucional, la decisión involucra al Ministerio de Transporte y a las autoridades locales, que son las encargadas de operar los sistemas de fotodetección. Cualquier cambio operativo requerirá ajustes contractuales con los operadores tecnológicos y revisiones de los manuales de imposición de comparendos.
Queda pendiente conocer el texto concreto de la reforma, su cronograma de implementación y si contempla mecanismos de revisión para sanciones ya impuestas. El Gobierno también deberá precisar cómo se medirá el impacto en la accidentalidad, dato que suele ser el principal termómetro de la política de seguridad vial.
Mientras tanto, la recomendación práctica para los conductores es guardar los soportes de cada comparendo, verificar las notificaciones dentro de los plazos legales y revisar si la infracción fue efectivamente registrada en el sistema nacional. La veeduría ciudadana sobre las fotomultas suele depender de esa documentación.
