El Ministerio del Trabajo lidera la redacción de un decreto que apunta a regular la contratación y las condiciones laborales de los futbolistas profesionales y de los integrantes de los cuerpos técnicos que actúan en Colombia. La información fue publicada por Diario del Cauca.
De acuerdo con el extracto difundido por ese medio, el borrador contempla la obligación de que clubes, ligas y federaciones formalicen las relaciones mediante contratos escritos, un punto que hasta ahora no se aplica de manera uniforme en el sector.
El fútbol profesional colombiano reúne a decenas de clubes repartidos entre la Liga BetPlay Dimayor, la Liga Femenina BetPlay y la Primera B, además de selecciones y divisiones menores. Cada categoría agrupa planteles con cuerpos técnicos compuestos por directores técnicos, asistentes, preparadores físicos y médicos, todos con condiciones contractuales diversas.
La relación entre los jugadores y los clubes se rige hoy por el reglamento deportivo de la Dimayor y por la normatividad laboral general del país, pero la figura del jugador profesional tiene particularidades como la corta duración de las carreras, los traslados frecuentes y la dependencia física del rendimiento, que no siempre quedan recogidas en un contrato laboral tradicional.
En Colombia, la organización del fútbol profesional descansa en gran parte en la Federación Colombiana de Fútbol y en la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor), entidades que administran los campeonatos y las reglas deportivas. El Ministerio del Trabajo, por su parte, es el encargado de fijar los lineamientos en materia de derechos laborales y de vigilar su cumplimiento en todos los sectores productivos.
El decreto que se anuncia busca aterrizar esa potestad estatal en un sector que, según distintos análisis gremiales, ha presentado vacíos en la formalización de contratos, en la protección de los derechos de los jugadores y en la estabilidad de los cuerpos técnicos, que suelen estar atados a la continuidad de un entrenador en el cargo.
La medida, si se concreta, impactaría a unos cuantos miles de trabajadores directos entre jugadores y cuerpos técnicos, además de los efectos colaterales sobre agentes, representantes y personal administrativo de los clubes. También fijaría criterios más claros sobre prestaciones, seguridad social y estabilidad.
En lo inmediato, la propuesta deja varios puntos por definir: el alcance para ligas regionales, las sanciones por incumplimiento y el plazo de transición que tendrían los clubes para ajustar sus contratos actuales. Esos aspectos quedan pendientes en el texto que el Ministerio del Trabajo terminaría de ajustar.
El siguiente paso, según la información publicada por Diario del Cauca, es la expedición formal del decreto. Hasta entonces, el borrador podría recibir observaciones de los gremios del fútbol, de los propios jugadores y de los clubes antes de quedar vigente.
