El Gobierno Nacional trabaja en una reforma al impuesto del 4x1.000, conocido formalmente como Gravamen a los Movimientos Financieros (GMF), con el objetivo de reducirlo de manera gradual a partir de octubre, según publicó Pulzo. La medida se conoce en un contexto de búsqueda de alivios tributarios para hogares y empresas, en medio de las presiones sobre el recaudo y la necesidad de dinamizar la economía formal.
El 4x1.000 es un tributo que se cobra sobre cada retiro, depósito o transferencia de dinero realizada a través de entidades financieras. Desde su creación ha sido una fuente clave de financiamiento del Presupuesto General de la Nación y, al mismo tiempo, un factor que encarece el uso del sistema bancario, en especial para los pequeños ahorradores y para la economía popular.
La propuesta gubernamental contempla una aplicación por fases, lo que permitiría ir midiendo el impacto fiscal en cada tramo y, según el diseño original, ajustar los tiempos si las condiciones cambiarias o de recaudo lo exigen. Esa lógica escalonada responde a una preocupación clásica: una caída brusca del GMF obligaría a compensar los recursos con otros impuestos o con ajustes en el gasto público.
Para los ciudadanos, una baja del 4x1.000 significaría un menor descuento en cada operación financiera cotidiana, desde el pago de servicios hasta la nómina de pequeños negocios. Sectores como el comercio, las fintech y los usuarios de cuentas digitales serían los más beneficiados en el corto plazo, dado el volumen de transacciones que procesan mensualmente.
En el frente empresarial, la reforma aliviaría el costo de operación bancaria de compañías grandes y medianas, aunque el efecto neto dependerá de la velocidad con la que se implemente la reducción. Analistas suelen advertir que, si la eliminación es total, el fisco enfrentaría un hueco considerable que debería financiarse con otras fuentes o con eficiencia en el gasto.
El anuncio llega en un momento de debate sobre la carga tributaria que soportan los contribuyentes colombianos, uno de los más altos de la región según distintos estudios comparativos. Por eso, la reforma al GMF se inscribe como una señal política y económica sobre la orientación que el Ejecutivo quiere darle a la política fiscal en lo que resta del año.
Pulzo no detalla en el extracto cuál será la tarifa final ni los plazos exactos por etapa, por lo que el alcance definitivo de la reducción dependerá de los ajustes que se incluyan en el proyecto y de su trámite en el Congreso. Hasta tanto no se conozca el texto oficial, las proyecciones sobre recaudo, inflación y bancarización siguen siendo preliminares.
Queda por ver cómo reaccionarán las entidades financieras, los gremios y los congresistas frente a la propuesta. La discusión sobre el ritmo de la baja, las compensaciones tributarias y el impacto regional promete ser uno de los ejes del debate económico en las próximas semanas, especialmente porque octubre aparece como la fecha de arranque que el Gobierno ya tiene en la mira.
