El ministro de Hacienda y Crédito Público, Miguel Gómez Martínez, termina este viernes una serie de reuniones sostenidas en Nueva York con inversionistas internacionales, según informó El Colombiano. La agenda se centró en presentar la estrategia económica del Gobierno ante actores del mercado financiero global, con el objetivo declarado de recuperar la confianza de los mercados frente a Colombia.
Las reuniones hacen parte de una ofensiva diplomática y económica que ha incluido encuentros con fondos de inversión, bancos de inversión y calificadoras de riesgo. El propósito expuesto por el equipo económico es explicar de primera mano los ajustes previstos en materia fiscal, tributaria y de crecimiento, así como despejar incertidumbres sobre el rumbo de la política económica del país.
El contexto detrás de esta gira es la preocupación que han expresado distintos agentes financieros sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas colombianas. En los últimos meses, los mercados han reaccionado con volatilidad a decisiones de gasto, al comportamiento de la deuda pública y a las señales que envía el Gobierno sobre la disciplina fiscal que pretende mantener durante lo que resta del actual período.
Para los inversionistas ouvidos en estas citas, el mensaje clave gira en torno a la consistencia entre lo que se anuncia y lo que se ejecuta. La credibilidad de un ministerio de Hacienda ante los mercados depende, en buena medida, de que las proyecciones macroeconómicas que presenta en escenarios internacionales coincidan después con los resultados observados en los indicadores de deuda, déficit y crecimiento.
La ciudadanía observa estas movidas de manera indirecta. Cuando un país logra recuperar la confianza de los mercados, el efecto más visible suele ser una disminución de las tasas de interés que paga el Estado por financiarse, lo que libera recursos para inversión social. En sentido contrario, cuando esa confianza se deteriora, el costo del crédito público y privado tiende a subir, afectando proyectos de infraestructura, vivienda y empleo.
Las reacciones dentro y fuera del Gobierno han sido moderadas. Sectores del empresariado han reconocido la importancia de mantener canales abiertos con los inversionistas, mientras que voces de la academia y la oposición política han pedido que la estrategia venga acompañada de resultados concretos en el frente fiscal. La prueba de fuego, coinciden analistas citados por distintos medios, será el comportamiento de los indicadores durante los próximos trimestres.
Por ahora, lo que queda sobre la mesa es el seguimiento a los compromisos que el equipo económico asumió en Nueva York. El Ministerio de Hacienda deberá traducir las reuniones en acciones de política que estabilicen las expectativas, y los mercados, por su parte, estarán atentos a los próximos datos de ejecución presupuestal y a cualquier señal de cambio en el rumbo trazado.
