El Gobierno del presidente Abelardo de La Espriella trabaja en la publicación de un decreto que, según la fuente, establecerá un marco normativo más estricto para las protestas sociales en el país. La iniciativa fue anunciada como inminente por el propio Ejecutivo.
La propuesta contempla un refuerzo del pie de fuerza policial durante las manifestaciones y una regulación más precisa de los protocolos de uso de la fuerza. De acuerdo con Estrella Digital Colombia, el texto busca llenar vacíos que, en criterio del Gobierno, han dificultado el orden público en jornadas de movilización.
En Colombia, el derecho a la protesta está reconocido por la Corte Constitucional como una manifestación de la libertad de expresión y de reunión. Esa misma corporación ha fijado en reiteradas sentencias los límites que deben respetar tanto los manifestantes como las autoridades encargadas de gestionar las concentraciones.
La fuerza pública, en particular la Policía Nacional, actúa bajo la dirección del Ministerio de Defensa en materia de orden público. Cualquier modificación normativa que afecte el uso de la fuerza suele involucrar a esa cartera, a la Defensoría del Pueblo y a la Procuraduría, que ejercen vigilancia sobre los protocolos.
La regulación de las protestas ha sido un tema recurrente en la política nacional durante las últimas décadas. Episodios como los del paro nacional de 2019 y 2021 dejaron en evidencia tensiones entre el derecho a la movilización y la protección de bienes y personas, con denuncias de excesos policiales que fueron tramitadas ante organismos de derechos humanos.
Para los ciudadanos, el contenido del decreto resulta determinante porque define qué conductas estarán permitidas en las calles, bajo qué condiciones puede intervenir la Policía y cuáles serían las consecuencias por incumplimiento. Comerciantes, transportadores y residentes de zonas habituales de marcha suelen ser los más afectados por bloqueos o disturbios.
Sectores defensores de derechos humanos suelen alertar sobre el riesgo de que normas más restrictivas terminen limitando la protesta pacífica. El Gobierno, en cambio, suele argumentar que la regulación apunta a garantizar tanto la libre expresión como la seguridad y la movilidad del resto de la población.
Queda pendiente conocer el texto definitivo del decreto, su alcance exacto y la fecha de publicación. También será clave observar las reacciones de la oposición, de los organizadores de marchas y de los organismos de control, que suelen pronunciarse una vez se conoce la redacción final.
La ciudadanía podrá seguir el desarrollo de esta medida a través de los canales oficiales del Gobierno nacional y de las decisiones de las cortes, en caso de que el decreto sea objeto de revisiones judiciales.
