El Gobierno colombiano abrió una revisión de los acuerdos de offset asociados a la compra de 17 cazas Gripen a la empresa sueca Saab, según informó Infobae. La revisión apunta a renegociar las compensaciones industriales y tecnológicas pactadas en el contrato original, con el propósito de redirigir parte de esas inversiones hacia proyectos civiles de energía, agua y salud.
De manera paralela, el proceso de adquisición de las aeronaves continúa en marcha. El plan de pagos contemplado en el contrato prevé un desembolso de 16,86 billones de pesos entre 2026 y 2032, distribuidos a lo largo de varios años. La negociación de los offset corre como una línea de trabajo separada, pero directamente vinculada al mismo expediente de compra.
Los offset son compromisos que los países compradores adquieren con el fabricante para compensar el gasto de una adquisición militar con inversiones en la industria local, transferencia tecnológica o compras a empresas nacionales. En contratos de defensa de gran magnitud, estas cláusulas suelen representar entre el 30 % y el 100 % del valor del contrato principal, dependiendo del país y del tipo de aeronave.
En el caso colombiano, la revisión se enfoca en tres proyectos específicos: uno en el sector de energía, otro en agua potable y un tercero en salud. La fuente no detalla montos por cada iniciativa ni plazos de ejecución. Tampoco precisa si la renegociación implicaría reducir el componente de transferencia tecnológica militar que originalmente formaba parte de los offset.
La compra de los Gripen fue anunciada como una de las adquisiciones de defensa más costosas en la historia reciente del país. Las aeronaves reemplazarían parte de la flota de combate de la Fuerza Aérea Colombiana, cuya renovación venía siendo discutida desde administraciones anteriores por el desgaste de los equipos disponibles y los costos de mantenimiento.
El Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea han defendido públicamente la necesidad de modernizar la capacidad de defensa aérea del país, argumentando que la flota actual presenta limitaciones operativas. La industria de defensa sueca Saab, fabricante del Gripen, ha promovido su aeronave como un caza de cuarta generación con capacidad multimisión y costos operativos más bajos frente a otros modelos similares.
La posibilidad de renegociar los offset no es excepcional. Gobiernos de distintos continentes han reabierto este tipo de cláusulas cuando las condiciones económicas del país cambiaron o cuando surgieron prioridades de inversión diferentes. En Europa y Asia, varias renegociaciones de contratos de defensa terminaron por redirigir compensaciones hacia infraestructura civil o investigación.
Para Colombia, el resultado de esta revisión definirá si los offset mantienen su perfil estrictamente militar o si una porción se destina a necesidades de servicios públicos. La fuente consultada por Infobae no menciona fechas para el cierre de la renegociación ni la contraparte institucional que liderará las conversaciones del lado colombiano.
Queda por conocer el detalle de los tres proyectos priorizados, los montos involucrados y el cronograma que propondrá el Gobierno a Saab. También está pendiente la respuesta formal de la empresa sueca, cuya sede central en Estocolmo suele centralizar las decisiones sobre compensación industrial en contratos de exportación de armamento.
