El Gobierno nacional sancionó la ley que reconoce al Son de Negro de Santa Lucía como Patrimonio Cultural de la Nación, según reportó EL HERALDO. La decisión se concreta tras el trámite legislativo correspondiente y queda contenida en una norma de carácter nacional, según el extracto de la fuente.
De acuerdo con el extracto publicado por EL HERALDO, la nueva norma abre posibilidades para la salvaguardia, protección, promoción, financiación, formación y proyección nacional e internacional de esta expresión cultural. Esos seis ejes marcan el alcance práctico del reconocimiento, al convertir la declaratoria en una herramienta con efectos concretos sobre la política pública cultural.
El Son de Negro es una de las expresiones más representativas del folclor del Caribe colombiano, con raíces en las tradiciones afrodiaspóricas de la región. Su práctica suele estar asociada a festividades, cantos y ritmos que mezclan herencia africana con elementos locales, y se mantiene viva en comunidades del Atlántico, Sucre y otros departamentos vecinos.
Al declararlo Patrimonio de la Nación, el Estado colombiano asume compromisos en materia de protección y difusión. Las declaratorias de este tipo suelen activar líneas de apoyo para investigaciones, festivales, escuelas de formación y proyectos de transmisión intergeneracional, orientados a evitar que la práctica se pierda con el tiempo.
La medida también abre la puerta a una mayor proyección internacional del Son de Negro, al facilitar su inclusión en escenarios y redes de cooperación cultural. Esto resulta clave para una expresión que ya cuenta con reconocimiento regional y que ahora podrá apalancar su visibilidad fuera del país con respaldo estatal.
Para los portadores de la tradición, el reconocimiento llega como un respaldo formal a años de trabajo colectivo. Las comunidades organizadas en torno a esta práctica suelen ser las principales dinamizadoras de festivales, encuentros y escuelas, y la norma les ofrece un marco institucional para sostener esos esfuerzos.
Quedan pendientes varios pasos para que la declaratoria se traduzca en acciones concretas. La implementación dependerá de cómo se asignen recursos, se articulen las entidades del orden nacional y territorial, y se definan los planes de salvaguardia con participación de las comunidades que viven esta tradición.
La sanción de esta ley se suma a otras declaratorias de Patrimonio Cultural Inmaterial que Colombia ha expedido en años recientes, en línea con los compromisos del país ante la Unesco por preservar las manifestaciones culturales vivas. Cada nueva inclusión refuerza el inventario nacional de tradiciones protegidas.
